Este 22 de septiembre marca un momento especial en el calendario astronómico: el equinoccio de septiembre. Durante este fenómeno, el Sol cruza el ecuador celeste, dando inicio al otoño en el hemisferio norte y a la primavera en el sur. Es también una de las pocas fechas en que el día y la noche alcanzan casi la misma duración en todo el planeta.

El significado del equinoccio: un equilibrio entre el día y la noche y cambio de estación

El lunes 22 de septiembre de 2025, a las 18:19 UTC, ocurrirá el equinoccio de septiembre. En este preciso instante, el Sol cruzará el ecuador celeste, marcando el inicio del otoño en el hemisferio norte y de la primavera en el sur.

La palabra “equinoccio” proviene del latín aequinoctium, que significa “noche igual”. Aunque en la práctica no son idénticos los minutos de día y noche, la diferencia es mínima, lo que convierte a esta jornada en un símbolo de equilibrio cósmico.

La causa de este fenómeno está en la inclinación del eje de la Tierra. Nuestro planeta no gira totalmente recto, sino inclinado unos 23,5 grados respecto a su órbita alrededor del Sol. Esa inclinación es la responsable de que existan las estaciones: según la posición de la Tierra en su recorrido orbital, uno u otro hemisferio recibe mayor cantidad de luz solar. En los equinoccios, sin embargo, el Sol ilumina de forma casi simétrica a ambos hemisferios. Durante ese instante, sus rayos inciden directamente sobre el ecuador, lo que provoca que la duración del día y la noche sea prácticamente la misma en todos los lugares del mundo.

En el hemisferio norte, el equinoccio de septiembre marca el arribo del otoño. A partir de este día, las jornadas se acortan gradualmente, las temperaturas comienzan a descender y los paisajes se tiñen de tonos ocres y rojizos. Es el preludio de la temporada fría que culminará en el invierno.

En el hemisferio sur, en cambio, este fenómeno anuncia la llegada de la primavera. Con el Sol avanzando hacia el sur celeste, los días se alargan y la luz vuelve a predominar. Las plantas florecen, la fauna se activa y la naturaleza experimenta un renacer después de los meses invernales.

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Un evento astronómico con valor cultural

El equinoccio no solo tiene valor científico, también ha sido fundamental en la historia de la humanidad. Antiguas civilizaciones, como la egipcia o la maya, diseñaron templos y estructuras alineados con la posición del Sol durante estos eventos, usándolos como referencia para la agricultura y la organización de sus calendarios. Un ejemplo emblemático es Chichén Itzá, donde el juego de luces y sombras crea la ilusión del “descenso de la serpiente emplumada”.

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