
El olor corporal es un problema común, sobre todo cuando se trata de las axilas. La sudoración puede mezclarse con las bacterias de la piel y provocar un olor desagradable. La buena noticia es que puedes tratarlo tú mismo.
Como fue mencionado, el origen del olor desagradable en las axilas se encuentra en el sudor, una función vital para regular la temperatura corporal y prevenir el sobrecalentamiento. El cuerpo alberga entre 2 y 4 millones de glándulas sudoríparas, siendo las ecrinas y apocrinas las principales. Estas glándulas, ubicadas abundantemente en las axilas, liberan sudor durante el ejercicio, el calor o situaciones de estrés, contribuyendo a la refrigeración del cuerpo.
Mientras las glándulas ecrinas liberan un líquido inodoro, las apocrinas segregan un líquido espeso que, al mezclarse con bacterias, produce el característico olor corporal, conocido como bromhidrosis. La pubertad intensifica la actividad de estas glándulas en ambos sexos, dando lugar a axilas malolientes en adolescentes.
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Cómo controlar el mal olor de las axilas
Mantén el cuerpo limpio: Prioriza la higiene personal manteniéndote completamente limpio. Dúchate diariamente para eliminar el sudor y reducir las bacterias cutáneas. La eliminación regular del sudor y la buena higiene disminuyen la posibilidad de malos olores corporales, mejorando la salud y el bienestar.
Jabón antibacteriano: Incorpora jabón antibacteriano en tu rutina de higiene para combatir el olor corporal. Lavarse adecuadamente con este tipo de jabón ayuda a eliminar bacterias, reduciendo así el riesgo de olores desagradables. La acción antibacteriana del jabón no solo proporciona una limpieza profunda, sino que también actúa como una medida preventiva contra la proliferación de microorganismos responsables del mal olor.
Seca bien: Después de la ducha, asegúrese de secarse completamente con una toalla, prestando especial atención a las áreas propensas a la sudoración excesiva. Un secado minucioso no solo elimina la humedad de la piel, sino que también previene la proliferación de bacterias responsables del mal olor. Dedicar tiempo a secar las zonas propensas al sudor ayuda a mantener la piel seca y fresca, evitando así la creación de un entorno propicio para el desarrollo de olores indeseados.
Previene y ataca el problema

Queda claro que una higiene efectiva puede solucionar el problema de mal olor en las axilas. En el caso de que el hedor se deba simplemente al contacto del sudor con las bacterias del cuerpo, puedes prevenirlo. Healthline sugiere tomar las siguientes acciones para abordar el problema.
- Mantenga la higiene personal duchándose a diario con jabón, sobre todo después de actividades enérgicas como hacer ejercicio o practicar algún deporte, para eliminar las bacterias y el sudor que provocan malos olores.
- Opta por tejidos holgados y transpirables como el algodón, el lino o las mezclas que absorben la humedad, especialmente si transpiras mucho, ya que mejoran la refrigeración en comparación con los materiales no transpirables.
- Considera la posibilidad de eliminar el vello, ya que un estudio de 2016 reveló que afeitarse o depilarse las axilas reduce significativamente el olor debido a una limpieza más eficaz en la piel afeitada o depilada.
- Maneja el estrés adecuadamente, ya que las reacciones de estrés pueden estimular las glándulas sudoríparas; emplear técnicas de reducción del estrés ayuda a regular las respuestas de estrés y minimizar las reacciones fisiológicas de sudoración.
Acabar con el problema de sudoración y mal olor con antitranspirantes o desodorantes:
Los antitranspirantes, con compuestos de aluminio, bloquean temporalmente los poros sudoríparos, reduciendo la producción de sudor. Mientras tanto, los desodorantes, a base de alcohol, neutralizan el olor y acidifican la piel para desalentar a las bacterias. Aunque los productos de venta libre pueden no ser suficientes, un médico puede recetar opciones más potentes, sin embargo pueden provocar reacciones cutáneas como sarpullidos e irritación en algunas personas.