El telescopio Webb observa profundamente la misteriosa Nebulosa de la Llama en la búsqueda de enanas marrones o "estrellas fallidas".
El telescopio Webb observa profundamente la misteriosa Nebulosa de la Llama en la búsqueda de enanas marrones o «estrellas fallidas».

A unos 1 400 años luz de la Tierra, la Nebulosa de la Llama es como un vivero cósmico donde nacen estrellas y objetos que no alcanzan esta categoría. Dentro de sus densas nubes de polvo y gas, se esconden objetos que no son planetas ni estrellas, se les conoce como enanas marrones o «estrellas fallidas».

El telescopio Webb observa profundamente la misteriosa Nebulosa de la Llama

Las enanas marrones son objetos cuyos núcleos nunca alcanzan la masa suficiente para fusionar hidrógeno como lo hacen las estrellas plenas. Es decir, no tienen la suficiente masa como para provocar la fusión nuclear en su interior y brillar como una estrella, por eso a menudo son llamadas «estrellas fallidas».

En un estudio reciente, publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters, los astrónomos utilizaron al Telescopio Espacial James Webb (JWST) para estudiar a profundidad a la a Nebulosa de la Llama, ubicada a 1400 años luz en la constelación de Orión. El objetivo era explorar el límite de masa más bajo de las enanas marrones dentro de la Nebulosa.

Esta imagen en el infrarrojo cercano de una parte de la Nebulosa de la Llama, obtenida por el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, destaca tres objetos de baja masa, que se ven en los recuadros de la derecha. (NASA, ESA, CSA, STScI, M. Meyer (Universidad de Michigan)).

«El objetivo de este proyecto era explorar el límite fundamental de baja masa del proceso de formación de estrellas y enanas marrones. Con Webb, podemos investigar los objetos más débiles y de menor masa», dijo en un comunicado el autor principal del estudio, Matthew De Furio, de la Universidad de Texas en Austin.

Los resultados son sorprendentes: encontraron cuerpos flotantes libres con masas de entre dos y tres veces la de Júpiter, aunque el telescopio fue sensible hasta 0.5 veces esa masa. Las teorías sugerían que el límite inferior de estas masas estaba entre una y diez veces la de Júpiter, pero el censo de Webb en la Nebulosa de la Llama acota este rango.

«Encontramos menos objetos de cinco masas de Júpiter que de diez, y muchos menos de tres que de cinco. No hallamos nada por debajo de dos o tres masas de Júpiter, lo que sugiere que este podría ser el límite», detalló De Furio.

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Las imágenes del Webb, combinadas con las del Hubble, ofrecen una vista única. Mientras el Hubble muestra pilares de polvo denso y nubes azuladas, el Webb revela un interior más translúcido, exponiendo estrellas jóvenes y enanas marrones. Este relevo entre telescopios ha sido crucial: el Hubble identificó regiones clave durante décadas, y el Webb ahora profundiza en ellas.

Una tarea complicada. Las enanas marrones son difíciles de observar con telescopios tradicionales debido a su baja temperatura y brillo, especialmente en regiones tan opacas como la Nebulosa de la Llama. Sin embargo, cuando son jóvenes, aún conservan algo de calor y luminosidad, lo que las hace más visibles. El Webb, con su capacidad para penetrar el polvo denso y captar el tenue resplandor infrarrojo, ha permitido a al equipo explorar estos objetos.

Debido a la dificultad para localizarlas, hay una gran cantidad de información nueva de información por descubrir en estos objetos que nos pueden ayudar a comprender cómo se forman tanto las estrellas como planetas. Las enanas marrones no son estrellas ni planetas, pero comparten ciertas características de cada uno.  

Estos hallazgos plantean nuevas preguntas. Si el límite de masa es real, objetos de una masa joviana no deberían flotar libremente en la Vía Láctea, salvo que sean planetas eyectados. El equipo sigue estudiando la nebulosa con las herramientas espectroscópicas del Webb para clasificar estos objetos y entender su origen.

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