
Más de 80 loros de vientre naranja, una especie en peligro crítico de extinción, han regresado a sus áreas de reproducción en Tasmania, un punto de inflexión para la especie después de años de lucha por su supervivencia. Aunque representa el mayor retorno en 15 años, la situación de estos loros sigue siendo delicada y la recuperación es un proceso en curso.
Es una especie tan amenazada que hace apenas cinco años sólo 20 aves regresaban de su migración anual. Pero 81 loros de vientre naranja han regresado a Melaleuca, en el suroeste de Tasmania, desde el continente para reproducirse, el mayor número visto en 15 años. En 2016, solo tres hembras de loros de vientre naranja regresaron de su migración anual, llevando a la especie al borde de la extinción funcional.
A pesar de décadas de esfuerzos en programas de cría y conservación, la supervivencia de estos loros parecía improbable. La ayuda de los investigadores y voluntarios ha sido esencial para comprender y abordar las complejidades de la situación.
En el contexto de la salud reproductiva de los loros en Australia, la directora del programa, la doctora Shannon Troy, expresó optimismo al afirmar: «Se avecina una temporada saludable en términos de reproducción». Además, señaló que «la población parece estar realmente creciendo ahora».
La doctora Troy también advirtió sobre la persistente amenaza que enfrentan los loros, sobre todo que siguen siendo una de las especies más amenazadas en Australia y una de las aves más amenazadas a nivel mundial. Además, enfatizó la necesidad de cambiar el enfoque de la mera prevención de su extinción a un esfuerzo activo para aumentar la población, declarando: «Necesitamos pasar de una fase de prevención de su extinción a comenzar a aumentar la población».
- Puede interesarte: Especies latinoamericanas en peligro de extinción en 2024

El loro de vientre naranja al borde de la extinción
A lo largo de los años, la liberación de aves criadas en cautiverio no logró aumentar de manera efectiva la población silvestre. La migración de larga distancia desde Melaleuca Tasmania hasta el sur de Australia continental ha presentado problemas considerables, y muchos no sobreviven al viaje. Además, amenazas como la destrucción de hábitats invernales, la presencia de depredadores invasores y cambios en los regímenes de incendios han contribuido al declive de la especie.
El acervo genético limitado y las diferencias en la forma de las alas de las aves criadas en cautiverio también han complicado la reintroducción exitosa. Las tasas de mortalidad juvenil son altas, y la población silvestre aún no es autosuficiente. Para contrarrestar estos problemas, se están implementando medidas como la alimentación suplementaria y nuevos regímenes de quema en Tasmania para mejorar los recursos alimenticios naturales. A pesar de los avances, queda un largo camino por recorrer para garantizar la supervivencia a largo plazo de esta especie.
La dr. Troy sugirió «Probablemente estemos llegando a ese punto de inflexión y empezando a mirar hacia el futuro».