Ilustración de LTT 9779 b, el único Neptuno ultracaliente conocido. (Créditos: Benoit Gougeon, Universidad de Montreal).
Ilustración de LTT 9779 b, el único Neptuno ultracaliente conocido. (Créditos: Benoit Gougeon, Universidad de Montreal).

Imagina un mundo tan cerca de su estrella que completa una órbita en menos de 24 horas, con un lado eternamente abrasado a 2000 °C y otro sumido en una noche perpetua. No es ciencia ficción, es LTT 9779 b, un exoplaneta tan extraño y fascinante que parece desafiar nuestros conocimientos sobre cómo se forman los planetas.

El JWST observa la exótica atmósfera del exoplaneta conocido como Neptuno ultracaliente

LTT 9779 b es un exoplaneta descubierto en el año 2020, tiene unas 30 veces la masa de la Tierra y casi la mitad del diámetro de Júpiter. Debido a su cercanía a su estrella (radio orbital 0.01679 AU), completa una órbita alrededor de su estrella en menos de un día y enfrenta temperaturas extremas que alcanzan casi los 2000 °C en su lado diurno. Al estar bloqueado por mareas, como la Luna con la Tierra, mantiene siempre el mismo hemisferio expuesto a su estrella, mientras que el otro permanece en una oscuridad perpetua.

Gracias al Telescopio Espacial James Webb (JWST) estamos empezando a desentrañar los misterios del extraño planeta LTT 9779 b conocido como «Neptuno ultracaliente». Este planeta está tan cerca de su estrella, aproximadamente a unos 250 000 kilómetros, que las fuerzas de marea lo han anclado. Por esta razón LTT 9779 b tiene dos caras: un hemisferio mira siempre hacia el calor infernal de su estrella, mientras el otro permanece en sombras.

En un estudio publicado el 25 de febrero en Nature Astronomy, los investigadores muestran los resultados de las observaciones de la atmósfera del exótico Neptuno ultracaliente. El equipo descubrió que en la región occidental del lado iluminado existen nubes reflectantes de silicatos. Aunque esa zona es algo menos caliente, no deja de impresionar que existan nubes en un planeta que es como un horno cósmico.

«Este planeta proporciona un laboratorio único para comprender cómo interactúan las nubes y el transporte de calor en las atmósferas de mundos altamente irradiados», dijo Louis-Philippe Coulombe, estudiante de posgrado del Instituto Trottier de Investigación sobre Exoplanetas (IREx) en la Universidad de Montreal.

Con el James Webb, el equipo detectó una asimetría en cómo este planeta refleja la luz. ¿El culpable? Vientos brutales que soplan hacia el este, repartiendo calor y esculpiendo esas nubes exóticas. Estos vientos nos dan pistas sobre cómo el calor viaja y las atmósferas se forman en mundos tan extremos.

Anuncios

Y hay más: encontraron vapor de agua. La presencia de vapor de agua, aunque no forma parte de las nubes de silicatos, sugiere que la atmósfera tiene una composición más compleja de lo esperado. «Al modelar en detalle la atmósfera de LTT 9779 b, estamos empezando a desvelar los procesos que impulsan sus patrones climáticos alienígenas», explica Björn Benneke, asesor de la investigación.

 “Estamos desentrañando patrones climáticos que no tienen comparación en nuestro sistema solar”, añade Björn Benneke, profesor de la Universidad de Montreal y mentor de Coulombe. Las observaciones se realizaron durante 22 horas con el instrumento NIRISS del James Webb, registrando tránsitos y eclipses para obtener una visión completa.

Lo que hace a LTT 9779 b aún más especial es su rareza. Habita el «desierto de Neptuno caliente», una zona donde casi no hay planetas como él. «Es como encontrar una bola de nieve junto a una fogata», bromea Coulombe. Este raro sistema planetario sigue desafiando lo que sabemos sobre la formación planetaria, lo que a su vez lo convierte en un laboratorio extraordinario para estudiar estas cuestiones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *