
Entre los miles de exoplanetas descubiertos fuera de nuestro sistema solar, hay un tipo que intriga especialmente a los astrónomos: los sub-neptunos. Aunque en nuestro sistema solar no hay ninguno, estos planetas son los más comunes en la Vía Láctea. A pesar de ser comunes, están llenos de misterios, así que este nuevo hallazgo es interesante.
Desvelando los Misterios de los Sub-Neptunos: James Webb observa TOI-421 b
Los sub-neptunos son planetas más grandes que la Tierra, pero más pequeños que Neptuno. No existen en nuestro sistema solar, lo que los hace aún más interesantes. Fueron descubiertos principalmente gracias al telescopio espacial Kepler, y desde entonces han desafiado las teorías tradicionales de formación planetaria.
Gracias al telescopio espacial James Webb (JWST), los científicos están empezando a desentrañar los secretos de estos mundos pequeños, gaseosos y muchas veces envueltos en bruma. La reciente observación del exoplaneta TOI-421 b ha ofrecido pistas valiosas sobre la composición y evolución de este tipo de planetas, revelando un escenario completamente nuevo que antes era imposible de explorar.
TOI-421 b orbita una estrella similar al Sol a una temperatura abrasadora de 1.340 grados Fahrenheit. De hecho, TOI-421 b es más cálido que los sub-Neptunos típicos. En una investigación reciente, los científicos plantearon la hipótesis de que su alta temperatura podría evitar la formación de la neblina que oscurece a los sub-Neptunos más fríos. Su intuición dio frutos. A diferencia de sus contrapartes brumosas, este exoplaneta reveló una atmósfera clara, permitiendo a Webb detectar rasgos espectrales que desvelaron su composición.

“Observamos características espectrales que atribuimos a diversos gases, lo que nos permitió determinar la composición de la atmósfera”, dijo en un comunicado Brian Davenport, estudiante de doctorado de tercer año de la Universidad de Maryland, quien realizó el análisis principal de datos. “Mientras que en el caso de muchos otros subneptunos observados previamente, sabemos que sus atmósferas están compuestas de algo, pero están siendo bloqueadas por la neblina”.
Esta es la primera vez que Webb logró detectar características espectrales claras en un sub-neptuno, lo que permitió analizar su atmósfera con detalle. El equipo identificó vapor de agua y posibles rastros de monóxido de carbono y dióxido de azufre. Curiosamente, no encontraron metano ni dióxido de carbono, lo cual contradice las expectativas basadas en planetas similares.
Los resultados sugieren que TOI-421 b podría haberse formado y evolucionado de manera diferente, posiblemente debido a su alta temperatura o a su órbita alrededor de una estrella similar al Sol, a diferencia de las enanas rojas que albergan la mayoría de los otros sub-Neptunos. Aquí viene la pregunta, ¿es TOI-421 b una rareza única o representa una clase más amplia de sub-Neptunos calientes que orbitan estrellas similares al Sol? Para descubrirlo, los científicos están ansiosos por estudiar más planetas en este rango de temperatura.
“Hemos descubierto una nueva forma de observar estos subneptunos”, dijo Davenport. “Estos planetas de alta temperatura son susceptibles de caracterización. Por lo tanto, al observar subneptunos de esta temperatura, quizás tengamos más probabilidades de acelerar nuestro aprendizaje sobre estos planetas”.
El telescopio espacial James Webb está cumpliendo su promesa: ofrecernos una nueva ventana al universo. Y en este caso, está ayudando a responder una pregunta de por qué los sub-neptunos son tan comunes en la galaxia, pero a la vez ausentes en nuestro vecindario.
El artículo que describe los hallazgos ha sido publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters.