
Científicos han encontraron partículas de agua en dos asteroides, Iris y Massalia, gracias al telescopio SOFIA de la NASA. Este descubrimiento es importante porque es la primera vez que detectamos agua en un asteroide en el espacio, lo que proporciona pistas importantes sobre cómo se distribuye el agua en nuestro sistema solar.
Detectan moléculas de agua en superficie de asteroide
Según indica el comunicado de prensa, al analizar datos recopilados por el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA), un telescopio operado por la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán. Se centraron en los asteroides Iris y Malissa, y han identificado una característica que confirma la presencia de agua molecular en estos asteroides.
Anteriormente SOFIA identificó moléculas de agua en un gran cráter lunar del hemisferio sur. A diferencia de observaciones anteriores, esta detección logró distinguir entre agua y su pariente químico, el hidroxilo. Científicos encontraron aproximadamente el equivalente a una botella de 12 onzas de agua por metro cúbico de suelo lunar, químicamente vinculada a minerales.
Iris y Massalia son asteroides con diámetros de 199 kilómetros y 135 kilómetros, respectivamente. Comparten órbitas similares, moviéndose a una distancia promedio de 2,39 unidades astronómicas (AU) desde el sol, equivalente a la distancia media entre la Tierra y el Sol. El estudio, liderado por Anicia Arredondo, describe que estos asteroides, de tamaños considerables, comparten órbitas similares y están a una distancia promedio de 2,39 unidades astronómicas del sol. Esto va en contra de lo que se pensaba, ya que se creía que los asteroides perderían su agua debido al calor del sol.
Antes, SOFIA ya había encontrado agua en la superficie lunar, lo que llevó a los científicos a preguntarse si podían encontrar lo mismo en otros cuerpos celestes. Este descubrimiento sugiere que asteroides de silicato, como Iris y Massalia, pueden retener agua durante mucho tiempo, contrario a lo que se creía. El observatorio aéreo (retirado) SOFIA empleaba cámaras, espectrómetros y polarímetros en longitudes de onda infrarrojas cercanas, medias y lejanas para estudiar fenómenos celestes específicos. Los espectrómetros descomponen la luz, revelando huellas químicas de moléculas y átomos.
«Basándonos en la intensidad de la banda de las características espectrales, la abundancia de agua en el asteroide es consistente con la de la Luna iluminada por el sol», dijo Arredondo «Del mismo modo, en los asteroides, el agua también puede unirse a minerales, adsorberse en silicatos y quedar atrapada o disuelta en vidrio de impacto de silicato».
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Un descubrimiento importante

El agua en estos asteroides es clave porque se piensa que estos cuerpos son una fuente importante de agua en la Tierra, lo que proporciona los elementos necesarios para la vida. Este descubrimiento sugiere que asteroides de silicato, conservando agua durante mucho tiempo, podrían ser más comunes de lo que pensábamos en nuestro sistema solar. Comprender cómo se distribuye el agua en el espacio no solo nos ayuda a entender cómo se formó nuestro sistema solar, sino que también nos guía en la búsqueda de vida en otros lugares.
Además, encontrar agua en asteroides como Iris y Massalia también nos ayuda a entender el origen del agua en la Tierra. Saber cómo se distribuye y se conserva el agua en nuestro sistema solar es clave para entender cómo pudo llegar agua a nuestro planeta. Este descubrimiento ha sido respaldado por investigaciones anteriores sobre agua en la Luna, sugiere que procesos similares podrían haber ocurrido en la formación de la Tierra.
Este descubrimiento, nos ayuda a aprender más sobre cómo se distribuye el agua en nuestro sistema solar. La presencia de agua en Iris y Massalia, asteroides de silicato, desafía nuestras ideas anteriores y nos da pistas sobre la formación del sistema solar y el origen del agua en la Tierra. Este hallazgo no solo es emocionante desde el punto de vista científico, sino que también nos abre nuevas posibilidades para explorar la posibilidad de vida en otros lugares del universo.