
La Nube de Oort es una vasta y misteriosa región que rodea nuestro sistema solar, y su existencia sigue siendo en gran medida hipotética.
Qué sabemos sobre la Nube de Oort
Propuesta por primera vez por el astrónomo holandés Jan Oort en 1950, se cree que la Nube de Oort es una gigantesca envoltura esférica compuesta por billones de cuerpos helados que orbitan a una distancia inmensa del Sol. Esta región actúa como una reserva de cometas de largo período, aquellos que tardan más de 200 años en completar una órbita alrededor del Sol.
Esta región se divide en dos principales: la nube de Oort externa y la nube de Oort interna (también conocida como Nube de Hills). La nube externa se extiende desde aproximadamente 20,000 hasta 100,000 unidades astronómicas (UA) del Sol, donde 1 UA es la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, alrededor de 150 millones de kilómetros. La Nube de Hills, por otro lado, se encuentra más cerca, a unas 2,000 a 20,000 UA del Sol.
Los objetos dentro de esta región están formados principalmente por materiales helados, como agua, amoníaco y metano. Estos cuerpos son restos del proceso de formación del sistema solar, que quedaron atrapados en la periferia por la gravedad del Sol y las influencias gravitacionales de otros cuerpos celestes, como Júpiter y Saturno. Debido a su ubicación distante, los objetos en la Nube de Oort están en gran parte inactivos y se mantienen en un estado prístino, sin ser perturbados por el calor y la radiación solar.
¿Por qué es tan especial?

La Nube de Oort es considerada la fuente principal de los cometas de largo período. Estos cometas, que tienen órbitas extremadamente elípticas y pueden tardar miles o incluso millones de años en completar una vuelta alrededor del Sol, son a menudo desviados hacia el sistema solar interior por interacciones gravitacionales con estrellas cercanas o la marea galáctica. Un ejemplo notable es el cometa C/2013 A1 Siding Spring, que pasó cerca de Marte en 2014 y no regresará al sistema solar interior hasta dentro de unos 740,000 años.
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Hasta la fecha, no hemos observado directamente ningún objeto en la Nube de Oort debido a su enorme distancia y el pequeño tamaño relativo de sus componentes. La evidencia de su existencia proviene principalmente del estudio de los cometas de largo período. La distribución y las características orbitales de estos cometas sugieren que deben originarse en una región distante como la Nube de Oort. Además, las simulaciones por computadora del desarrollo del sistema solar respaldan la idea de una nube cometaria en la periferia del sistema.
La Nube de Oort sigue siendo una de las regiones menos comprendidas de nuestro sistema solar. Aunque su existencia es ampliamente aceptada por la comunidad científica aún sigue siendo un misterio. El telescopio espacial James Webb, lanzado en 2021, y otros observatorios avanzados pueden ayudar a detectar objetos distantes y a estudiar su composición.