
¿Se debe lavar el pollo crudo? La cuestión de lavar o no el pollo crudo es un tema de candente debate en las redes sociales, y es probable que hayas participado en ello alguna vez. Verás a mucha gente afirmar que no es correcto, pero también una buena parte oponiéndose con diferentes reacciones. En este artículo vamos a responder a esta pregunta, de acuerdo con las recomendaciones de instituciones con base científica.
¿Se debe lavar el pollo antes de cocinarlo?
La respuesta corta es no, pues llevar a cabo esta práctica puede propagar gérmenes a otras superficies de la cocina o alimentos incrementando el riesgo de contaminación cruzada, e incluso intoxicación alimentaria. Seguramente muchos se opondrán a esta afirmación, así que vamos a explicarlo más detalladamente.
¡No lavar el pollo crudo! Según explican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), no se debe lavar la carne, aves, cerdo, y huevos crudos. Al lavar estos alimentos crudos dispersamos los gérmenes en el fregadero, tablas de cortar, encimeras u otras áreas de la cocina, y estos podrían contaminar otros alimentos que al consumirlos pueden enfermarte.
Podemos pensar que es higiénico lavar estos alimentos antes de cocinarlos, nada más alejado de la realidad. Si bien es cierto, lavar las carnes y aves elimina la suciedad, sangre, grasa u otros restos, en la actualidad no vale la pena correr el riesgo ya que conocemos muy bien lo que es la seguridad alimentaria. Es decir, es más conveniente no lavar el pollo para prevenir la contaminación cruzada, y en el peor de los casos, intoxicación alimentaria.

Entonces, por más que tu instinto te diga que debes lavar el pollo crudo, no lo hagas. Esto puede haber sido digno de aquellas personas que se sacrificaron hace décadas, probando lo que era más adecuado a la hora de preparar sus alimentos, pero en la era moderna claramente no es necesario. Tampoco utilices productos químicos o detergentes para intentar eliminar las bacterias de tus alimentos, puede hacerlos inseguros para comer. Lavar el pollo no lo hará seguro, simplemente asegúrate de darle una buena cocción y esto se encargará de aniquilar a los gérmenes dañinos.
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Riesgos de lavar el pollo y cómo evitar la contaminación cruzada
Un estudio del Departamento de Agricultura (USDA, sigla en inglés) mostró que cerca del 50% de personas encuestadas que lavaban el pollo lo hacían simplemente por costumbre o porque habían visto a algún familiar realizar dicha práctica. Los resultados del estudio también mostraron con qué facilidad se pueden propagar las bacterias cuando las superficies no se limpian y desinfectan eficazmente.
De manera sorprendente, el estudio mostró que el 60% de los participantes que lavaron sus aves crudas tenían bacterias en el fregadero después. Aún más preocupante es que el 14% seguía teniendo bacterias en el fregadero incluso después de haber intentado desinfectarlo.
Esto pone en evidencia que lavar el pollo crudo incrementa sustancialmente el riesgo de contaminación cruzada, la transferencia de bacterias dañinas a los alimentos desde otros alimentos, utensilios u otras superficies como tablas de cortar, encimeras o el fregadero.
Algunas personas también suelen añadir vinagre o jugo de limón al momento de lavar el pollo crudo, pero esto no destruye los gérmenes. El Departamento de Agricultura (USDA) recomienda usar una tabla de cortar limpia y con un cuchillo eliminar cualquier defecto o dando palmaditas al alimento crudo con una toalla de papel desechable, para aquellos que desean quitar la grasa o la sangre de la carne o las aves crudas. Al finalizar debes lavar y desinfectar inmediatamente tus manos, la tabla de cortar y cualquier utensilio que hayas usado.
Recuerda que no se debe usar agua, detergente ni químicos para lavar el pollo ya que no eliminará los gérmenes dañinos, sino que los propagará. La única forma de asegurarse de que los alimentos sean seguros para comer con una buena cocción. Es importante también recordar que se debe llevar a cabo una adecuada limpieza de tus utensilios, superficies en la cocina y manos para evitar la contaminación cruzada.