
Tu chicle favorito que ayuda a concentrarte o simplemente a pasar el rato, por cada mordida podría estar liberando cientos o incluso miles de microplásticos en tu boca. Un nuevo estudio ha descubierto que la goma de mascar libera entre cientos y miles de microplásticos por cada gramo de goma.
Masticar chicle podría liberar miles de microplásticos en la saliva, según un estudio.
Un estudio reciente presentado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) en la reunión de la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) de marzo de 2025 ha revelado resultados que son un tanto intrigantes. Los resultados indicaron que, en promedio, un gramo de chicle libera alrededor de 100 microplásticos, aunque en algunos casos se detectaron hasta 637 microplásticos por gramo.
Dado que un chicle típico pesa entre 2 y 6 gramos, esto podría traducirse en hasta miles de microplásticos por pieza, dependiendo del tamaño y la composición. Los investigadores estimaron que una persona que mastica entre 160 y 180 chicles al año podría ingerir hasta 30 000 microplásticos solo por esta vía.
Los investigadores probaron con cinco marcas de chicle sintético y cinco de chicle natural comerciales. Para sorpresa descubrieron que tanto los chicles sintéticos (hechos con polímeros derivados del petróleo, como polietileno o polivinilacetato) como los naturales (que usan bases como la savia de árboles) liberan cantidades similares de microplásticos.
«Nuestra hipótesis inicial era que las gomas sintéticas tendrían muchos más microplásticos porque la base es un tipo de plástico», dijo la estudiante de doctorado y encargada de presentar la investigación Lisa Lowe. «Sorprendentemente, tanto los chicles sintéticos como los naturales liberaron cantidades similares de microplásticos al masticarlos».
La exposición a los microplásticos no es una novedad. Aunque estos números parecen elevados, es una fracción pequeña comparada con otras fuentes, como el agua embotellada, que puede contener hasta 240 000 microplásticos por litro. Estudios previos estimaron que un individuo consume entre 39 000 y 52 000 partículas de microplásticos al año.
Tampoco podemos decir que es una noticia alarmante. Aunque los hallazgos de estas investigaciones pueden sonar alarmantes, debemos ser conscientes de que los microplásticos están por todas partes, y todavía no se sabe si representa un peligro inmediato para la salud humana.
«Nuestro objetivo no es alarmar a nadie», dijo Sanjay Mohanty, investigador principal del proyecto y profesor de ingeniería en la UCLA. «Los científicos desconocen si los microplásticos son peligrosos para nosotros. No se han realizado ensayos con humanos. Pero sabemos que estamos expuestos a los plásticos en nuestra vida diaria, y eso es lo que queríamos examinar aquí».
Si bien, los seres humanos pueden estar expuestos a los microplásticos a través de las bebidas, los alimentos, utensilios/objetos de cocina como los envases de plástico o las tablas de cortar, no significa que no haya razones de inquietud. Es cierto que no hay pruebas concluyentes de daño que pueden ocasionar, pero los expertos sugieren precaución mientras se investiga más.
El artículo de este estudio aún está pendiente a su revisión por pares para publicarse en una revista científica.








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