
La galaxia espiral NGC 3285B, capturada por el Telescopio Espacial Hubble, brilla a 137 millones de años luz en la constelación de Hidra, la más extensa del cielo. Esta galaxia, hogar de una supernova Tipo Ia en 2023, ofrece pistas clave sobre las distancias cósmicas y la dinámica de los cúmulos galácticos.
Una galaxia espiral, una supernova y los secretos del universo: NGC 3285B bajo la mirada del Hubble
El Telescopio Espacial Hubble ha capturado una imagen fascinante de NGC 3285B, una elegante galaxia espiral que se encuentra a 137 millones de años luz de la Tierra, en la vasta constelación de Hydra, también conocida como la Serpiente de Agua. Esta constelación no solo es la más extensa del cielo, sino también la más larga, abarcando unos impresionantes 100 grados del firmamento. Para darse una idea de su tamaño, harían falta casi 200 lunas llenas, colocadas una al lado de la otra, para cubrir su extensión de extremo a extremo.
El interés en esta galaxia se intensificó en 2023 con la detección de SN 2023xqm, una supernova Tipo Ia visible como un punto azulado en el borde izquierdo de su disco. Estas supernovas ocurren cuando una enana blanca, un núcleo estelar denso, acumula suficiente masa de una estrella compañera y detona en una explosión de fusión nuclear, alcanzando un brillo 5 mil millones de veces superior al del Sol. Este evento, según explica la NASA, es clave para la astronomía, ya que las supernovas Tipo Ia sirven como «velas estándar» para medir distancias cósmicas debido a su brillo uniforme.

Este cúmulo, anclado por dos galaxias elípticas de 150.000 años luz de diámetro, un 50% más grandes que la Vía Láctea, reúne cientos a miles de galaxias unidas por la gravedad. La posición periférica de NGC 3285B la hace un laboratorio ideal para estudiar fenómenos estelares lejos de las densas interacciones del núcleo del cúmulo.
La observación de NGC 3285B forma parte de un ambicioso programa del Hubble que busca estudiar 100 supernovas tipo Ia en distintas longitudes de onda: ultravioleta, óptico e infrarrojo cercano. El objetivo es refinar las mediciones de distancia cósmica, fundamentales para entender la expansión del universo.
Gracias a misiones como esta, los astrónomos siguen afinando sus métodos para leer las señales del universo. Desde una galaxia lejana con una explosión estelar, hasta los complejos modelos que explican la evolución del cosmos, cada detalle suma una pieza más al gran rompecabezas del espacio-tiempo.