
Los astrónomos han conseguido la imagen más detallada hasta la fecha del Cúmulo Bala (Bullet Cluster). Las observaciones del telescopio Webb, combinadas con datos del Observatorio de Rayos X Chandra, han permitido mapear con precisión la distribución de materia visible e invisible, incluida la misteriosa materia oscura, con un nivel de detalle sin precedentes.
Astrónomos revelan una nueva visión del enigmático Cúmulo Bala
El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha enfocado recientemente su mirada en el Cúmulo Bala, ubicado en la constelación de Carina, a unos 3.800 millones de años luz de la Tierra. Este cúmulo es un laboratorio natural para estudiar cómo se comportan las galaxias durante colisiones masivas. Las observaciones en infrarrojo cercano han permitido a los científicos mapear con mayor detalle el contenido de esta región cósmica, revelando una abundancia inesperada de galaxias lejanas y débiles, y refinando las estimaciones de la masa total del sistema.
Una de las características más destacadas del Cúmulo Bala es que ofrece una prueba contundente de la existencia de materia oscura. A diferencia del gas caliente que fue arrastrado por la colisión y es visible en rayos X (representado en rosa), la materia oscura permaneció alineada con las galaxias (representada en azul), como se muestra en la imagen.

«Con las observaciones de Webb, medimos con precisión la masa del Cúmulo Bala utilizando el conjunto de datos de lente gravitacional más grande hasta la fecha, desde los núcleos de los cúmulos hasta sus periferias», dijo en un comunicado Sangjun Cha, autor principal del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters y estudiante de doctorado en la Universidad de Yonsei, en Seúl, Corea del Sur.
Las imágenes de Webb, combinadas con los datos del Observatorio Chandra, muestran un panorama vibrante: galaxias distorsionadas por lentes gravitacionales, estrellas en primer plano y regiones rosadas de gas caliente, con la materia oscura representada en azul. Esta separación es clave: durante la colisión, el gas fue frenado y quedó atrás, como confirman los datos de rayos X, mientras que la materia oscura permaneció alineada con las galaxias, sin ser arrastrada.
La materia oscura no emite, refleja ni absorbe luz, y los hallazgos indican que no muestra signos de autointeracción significativa. El equipo midió miles de galaxias en las imágenes de Webb, calculando tanto la masa visible como la invisible, y mapeando la luz de estrellas intracúmulo que ya no están ligadas a galaxias individuales.
Para entender este fenómeno, los investigadores recurren a analogías cotidianas. James Jee, coautor y profesor en la Universidad de Yonsei, compara la materia oscura con el agua clara en un estanque: «No puedes ver el agua a menos que haya viento que cause ondas. Esas ondas distorsionan las formas de las piedras debajo, actuando como una lente». En el espacio, la materia oscura actúa de manera similar, curvando la luz de galaxias de fondo y permitiendo inferir su distribución.
Los hallazgos son convincentes. Confirman que la luz intracúmulo puede rastrear la materia oscura incluso en entornos dinámicos como este. Esto impone límites más estrictos al comportamiento de las partículas de materia oscura que estudios previos con otros telescopios.
El artículo que detalla los hallazgos fue publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters.