
Observar las estrellas ha sido parte de la historia de la humanidad, ahora esto se transforma para dar paso a las interpretaciones sonoras del universo. Si bien, no es posible capturar sonidos por medio de los telescopios espaciales, la NASA se ha dado a la tarea de sonificar estas observaciones para crear melodías.
A partir del 2020, un proyecto del Centro de rayos X Chandra de la NASA interpreta datos digitales recopilados por telescopios espaciales. La compositora Sophie Kastner junto a su equipo, son los encargados de interpretar una nueva fase de sonificación, desarrollando versiones de datos que los músicos sean capaces de reproducir. De esta manera, la información se traduce a notas y sonidos que permiten experimentar los datos por medio del sentido del oído. Además de lograr que el universo también pueda ser escuchado, particularmente para los miembros de nuestra comunidad que son ciegos o tienen baja visión.
¿Cómo se escucha al universo?
Aunque los telescopios espaciales no son capaces de capturar sonidos, sí es posible interpretar la información. Un ejemplo de esto es el Telescopio Espacial James Webb, en el cual sus imágenes son en realidad interpretaciones ópticas de las señales infrarrojas. Al desarrollar este proyecto sonoro, los ordenadores utilizan algoritmos para convertir matemáticamente los datos digitales obtenidos por los telescopios en sonidos que puedan ser percibidos por los humanos. Sin embargo, los músicos humanos tienen capacidades diferentes a las de los ordenadores.
“Pasamos mucho tiempo analizando estos datos, que se registraron utilizando rayos X, luz visible e infrarrojos», explica Kimberly Arcand, investigadora de visualización y nuevas tecnologías en Chandra. «El paso innovador que dimos fue convertir estos datos en sonido, y ahora, con Sophie, entramos en un campo completamente nuevo».
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El sonido de la Vía Láctea

Ahora es el turno de una pequeña región en nuestra galaxia, la Vía Láctea. El Observatorio de rayos X Chandra, el Telescopio Espacial Spitzer y el Telescopio Espacial Hubble han sido los encargados de estudiar una región que se extiende por unos 400 años luz de diámetro, una pequeña región de la Vía Láctea, en donde se encuentra un agujero negro supermasivo.
La pieza sonora resultante del Centro Galáctico se titula «Donde convergen las líneas paralelas». Esta representación auditiva está basada en información recopilada por estos telescopios espaciales, que después ha sido convertida en una nueva pieza musical con partituras. Y al colaborar con un compositor, los músicos pueden interpretar esta obra sonora.
Durante la elaboración de esta melodía Kastner optó por concentrarse en ciertas partes de la imagen para que los datos fueran más comprensibles para los humanos, lo que a su vez facilitó resaltar ciertas zonas que a menudo pasan desapercibidas cuando se renderiza la sonificación completa.
Kastner también explica que, la canción está dividida en tres partes «La luz de los objetos situados en la parte superior de la imagen se escucha como tonos más altos, mientras que la intensidad de la luz controla el volumen», menciona el equipo de sonificación. «Las estrellas y las fuentes compactas se convierten en notas individuales, mientras que las nubes extendidas de gas y polvo producen un dron en evolución». La intensificación de la canción sucede cuando la composición alcanza la zona brillante en la esquina inferior derecha de la imagen. En este lugar se encuentra Sagitario A.
Con esto la NASA permite experimentar un poco más de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a un público más amplio. La Vía Láctea es donde vivimos, pero también es hogar de muchos misterios, y el viaje apenas está comenzando.