
Se ha registrado un enorme agujero en la atmósfera del Sol del tamaño de 64 Tierras. Conocido como agujero coronal, se encuentra en la superficie de la estrella y ha estado arrojado corrientes de radiación hacia el planeta.
El pasado 2 de diciembre el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA (SDO) detectó un agujero coronal masivo. Se ha reportado que esta gran mancha alcanzó un ancho máximo de alrededor de 800.000 kilómetros en 24 horas. Se estima que podría desaparecer en 27 días, aproximadamente la duración de una rotación solar, y se espera que pronto gire alejándose de la Tierra. Sin embargo, su naturaleza inusual ha puesto este fenómeno en la mira de los investigadores.
Según explica Spaceweather.com, “esta enorme mancha se trata de un agujero coronal, es decir, una región de la atmósfera solar donde los campos magnéticos se han abierto, permitiendo que escape el viento solar. El agujero parece oscuro porque falta el gas caliente que normalmente se encuentra allí”.
En un inicio se pensó que este fenómeno podría provocar una tormenta geomagnética, se descartó la idea tras evidencia de no ser una tormenta lo suficientemente poderosa ya que el viento solar ha sido más débil de lo esperado.
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¿Cómo se crea un agujero coronal en el Sol?
Para entender cómo se origina un agujero coronal es necesario tener en cuenta algunas características de las estrellas. El Sol es una gigantesca bola de plasma, lo que genera campos magnéticos que a su vez divide iones de carga positiva y electrones de carga negativa. Las partículas al moverse generan campos magnéticos que regresan a la estrella, pero en ocasiones estos campos magnéticos no retornan, lo que abre paso a los agujeros coronales.
En estas zonas los campos magnéticos unipolares abiertos actúan como conductos, permitiendo que el viento solar escape más fácilmente al espacio. Esto resulta en corrientes de viento solar rápidas, conocidas como corrientes de alta velocidad. Estas estructuras magnéticas juegan un papel crucial en la dinámica del viento solar y en la interacción del Sol con el entorno espacial.
En marzo de 2023 se registró el último agujero coronal, mismo que rompió el récord de la tormenta geomagnética más ponente en los últimos seis años. Por lo general, una tormenta geomagnética de magnitud moderada puede provocar exhibiciones de auroras y apagones de radio.
Dicho de otra forma, las áreas de los agujeros coronales en el Sol son como zonas donde el campo magnético solar se estira hacia arriba, apuntando hacia el espacio. Esto provoca que el material solar sea expulsado rápidamente en una especie de corriente de viento solar de alta velocidad. Los astrónomos se han centrado en estudiar estas corrientes de viento solar, principalmente por su interacción con el campo magnético de nuestro planeta. No obstante, en este último agujero solar ha sucedido algo imprevisto.

¿Qué ocurre con este agujero coronal?
Los agujeros coronales pueden desarrollarse en cualquier momento y lugar del Sol, pero son más comunes y persistentes durante los años cercanos al mínimo solar. Los agujeros coronales más persistentes a veces pueden durar varias rotaciones solares (períodos de 27 días), menciona la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
Durante el máximo solar los agujeros coronales suelen ocurrir cerca de los polos. El Sol presentará su máximo solar el próximo año, por lo que estos fenómenos deberían ocurrir en zonas polares. Sin embargo, el agujero coronal reciente fue detectado cerca del ecuador, algo un tanto extraño.
Si bien es cierto, pueda que parezca peligroso, no representa un motivo de preocupación significativo por esta vez. Resulta interesante el estudio de estos fenómenos ya que ayuda a los investigadores a mantenerse a la vanguardia del clima espacial, además de monitorear los ciclos solares.