
Una nueva imagen captada por el telescopio espacial Hubble ha dejado al descubierto una joya cósmica: el cúmulo globular NGC 1786, con una historia que se remonta a los inicios del universo. Estos objetos son considerados “cápsulas del tiempo” porque conservan información del pasado galáctico.
Hubble revela un antiguo cúmulo estelar en una galaxia vecina: una cápsula del tiempo
El Telescopio Espacial Hubble, operado por la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), ha capturado una imagen fascinante del cúmulo globular NGC 1786, ubicado en la Gran Nube de Magallanes (LMC), una galaxia satélite de la Vía Láctea situada a aproximadamente 160,000 años luz de la Tierra. Este cúmulo, descubierto en 1835 por el astrónomo Sir John Herschel, se encuentra en la constelación de Dorado y brilla con una densa concentración de estrellas en su núcleo, que se difumina hacia los bordes, revelando un contraste con el oscuro telón de fondo del espacio.
La imagen de NGC 1786 muestra un núcleo brillante donde las estrellas están densamente agrupadas, con algunas estrellas anaranjadas dispersas y la mayoría de tonalidades azuladas pálidas. Tres grandes estrellas con picos de difracción en forma de cruz destacan en primer plano, añadiendo un toque visual distintivo.
Los cúmulos globulares, como NGC 1786, son colecciones esféricas de estrellas unidas gravitacionalmente, conocidas por su estabilidad y longevidad. Por esta razón, los astrónomos los consideran verdaderas cápsulas del tiempo galácticas, preservando estrellas que se formaron en las primeras etapas de la historia de una galaxia. Los cúmulos globulares de nuestra galaxia contienen poblaciones de estrellas de diferentes edades, lo que sugiere procesos de formación más complejos de lo que se pensaba inicialmente.
El programa de observación busca comparar antiguos cúmulos globulares en galaxias enanas cercanas como la Gran Nube de Magallanes, la Pequeña Nube de Magallanes y la galaxia esferoidal enana de Fornax, con los más de 150 cúmulos globulares que se encuentran en la propia Vía Láctea.
La reciente observación no solo amplía nuestra comprensión de los cúmulos globulares, sino que también contribuye a reconstruir la historia de las galaxias que nos rodean. Estudiar estos sistemas antiguos nos permite mirar al pasado y entender mejor cómo evolucionaron las primeras estructuras del universo.