
Durante décadas, los astrónomos han sospechado que el agua congelada (como la que hay en la Tierra) también está presente en sistemas planetarios más allá del nuestro. Ahora, gracias al telescopio James Webb, esa hipótesis ha pasado ha pasado a la certeza.
Por primera vez, el telescopio Webb identifica agua congelada en un sistema estelar joven
En una primicia astronómica, un equipo de investigadores ha confirmado la presencia de hielo de agua cristalino en un disco de escombros que orbita una estrella similar al Sol, ubicada a 155 años luz de la Tierra. Este descubrimiento, realizado con el Telescopio Espacial James Webb de la NASA, no solo valida décadas de especulaciones científicas, sino que abre nuevas puertas para entender cómo se forman los planetas y, quizás, cómo la vida podría encontrar su camino.
El sistema estelar en cuestión, conocido como HD 181327, es un joven de apenas 23 millones de años, mucho más joven que nuestro Sol que cuenta con 4.600 millones de años. Esta estrella, ligeramente más masiva y caliente que el Sol, está rodeada por un disco de escombros, una región llena de polvo, rocas y hielo que recuerda al Cinturón de Kuiper de nuestro propio sistema solar. Y aunque ya se habían detectado indicios de agua en forma de vapor o hielo en otros sistemas, esta vez se trata de una detección inequívoca y directa del hielo sólido, gracias a los espectros infrarrojos obtenidos por el instrumento NIRSpec del telescopio Webb.
«El Webb detectó de manera inequívoca no solo hielo de agua, sino hielo de agua cristalino, que también se encuentra en lugares como los anillos de Saturno y los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper de nuestro sistema solar», dijo en un comunicado Chen Xie, autor principal del nuevo artículo e investigador asistente en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland.
Todo el hielo detectado está mezclado con finas partículas de polvo dentro del disco de escombros que rodea a HD 181327. En palabras simples, se trata de minúsculas “bolas de nieve sucia” que flotan a millones de kilómetros de su estrella anfitriona. Este disco presenta una amplia región vacía cerca de la estrella y una zona más lejana, rica en hielo, parecida al Cinturón de Kuiper, donde abundan cuerpos helados y rocosos.
De hecho, los científicos encontraron que el 20% del material más lejano del disco está compuesto por agua congelada. A medida que se acercan a la estrella, la cantidad de hielo disminuye notablemente. En la parte intermedia del disco, la proporción baja al 8%, y en la región más cercana, no se detectó casi nada. Esto se debe probablemente a que la intensa luz ultravioleta de la estrella vaporiza el hielo o que cuerpos sólidos lo retienen en su interior, fuera del alcance del telescopio.
Un laboratorio cósmico de formación planetaria: Un vistazo al pasado y al futuro
El sistema de HD 181327 es como una ventana al pasado de nuestro propio sistema solar. Hace miles de millones de años, nuestro Cinturón de Kuiper probablemente se parecía a este disco de escombros, lleno de colisiones y materiales helados. Las observaciones del Webb, que confirman similitudes entre este sistema lejano y los objetos helados de nuestro vecindario cósmico, nos ayudan a reconstruir esa historia.
Pero el descubrimiento va más allá. Al confirmar la presencia de hielo de agua en un sistema estelar, los astrónomos ahora pueden estudiar cómo estos procesos ocurren en otros rincones de la Vía Láctea. “Este es solo el comienzo”, asegura Chen. Equipos de investigadores ya están planeando nuevas observaciones para buscar hielo en otros discos de escombros y sistemas planetarios en formación.
El artículo que incluye los hallazgos se publicó el en la revista Nature.