
Todos estamos familiarizados con las temperaturas en la Tierra, ya sea que vivas en una zona cálida o en un lugar donde predomina el frío durante gran parte del año. A diferencia de nuestro planeta, la temperatura en la Luna puede experimentar variaciones extremas. ¿Alguna vez te has preguntado cuál es la temperatura en la Luna? La respuesta depende de varios factores, y aquí te la decimos.
¿Cuál es la temperatura de la Luna?
Las temperaturas en lasuperficie de la Luna suelen ser extremas. Durante los días lunares, que duran aproximadamente 14 días terrestres, su superficie en el ecuador puede alcanzar temperaturas de hasta los 120 °C y cuando cae la noche, la cual también dura dos semanas terrestres, las temperaturas descienden a los congelantes -130 °C. Si creías que esto era suficiente frío o calor, entonces te sorprenderá saber que en los polos lunares las temperaturas son mucho más extremas.
En los polos lunares, los cráteres y grietas que permanecen en sombra perpetua pueden registrar temperaturas de hasta -253 °C. Debido a esto, dichas áreas conocidas como zonas de sombra permanente, han captado el interés de los científicos porque podrían albergar depósitos de hielo que llevan miles de millones de años intactos.
¿Por qué la Luna tienen temperaturas tan extremas?

Es claro que nuestro satélite natural mantiene un clima extremo, pero ¿por qué sucede esto? En la Tierra, nuestra atmósfera actúa como un regulador térmico, distribuyendo el calor del Sol y manteniendo temperaturas más estables. La Luna, por el contrario, carece de esta capa protectora. Su delgada exosfera, compuesta por trazas de gas, es insuficiente para atrapar el calor o moderar las temperaturas, lo que provoca diferencias extremas entre las zonas iluminadas por el Sol y las áreas en sombra.
Adicional es ello, la orientación de su eje también es un factor determinante. En las zonas como los polos, donde las temperaturas son más bajas, la luz solar apenas llega debido a la inclinación mínima de la Luna. Esto permite que los cráteres permanezcan en oscuridad perpetua, lo que crea las condiciones apropiadas para que el hielo se conserve.
Hasta el momento, la mayoría de los datos que tenemos sobre el clima de la Luna proviene del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), una misión de la NASA lanzada en 2009. Este satélite cuenta con un instrumento llamado radiómetro Diviner, que mide las temperaturas de la superficie lunar.
Gracias a esta tecnología, los científicos han podido identificar los puntos más cálidos y fríos de la Luna, además de entender cómo varían las temperaturas según la composición del suelo, como las rocas lunares retienen el calor por más tiempo que el regolito, el polvo que cubre la superficie. Este detalle ayuda a los investigadores a mapear zonas especialmente rocosas y comprender mejor la topografía lunar.
Para los científicos estudiar la temperatura de la Luna es importante, sobre todo para las misiones espaciales futuras. Un ejemplo de ello es el programa Artemisa de la NASA, que tiene como objetivo no solo regresar a la Luna, sino establecer una presencia humana permanente en un futuro. Para lograrlo, es importante entender las condiciones térmicas extremas de nuestro satélite y desarrollar tecnología capaz de soportarlas.