Huellas fósiles
Huellas fósiles confirman que dos especies humanas compartían su hábitat hace 1,5 millones de años. Imagen: Kevin G. Hatala

Durante años, las huellas fosilizadas nos ayudan a comprender cómo interactuaban nuestros ancestros en un mundo primitivo. Ahora, un nuevo estudio nos ha proporcionado la primera evidencia directa que confirma que dos especies de homínidos, Homo erectus y Paranthropus boisei, coexistieron hace 1,5 millones de años en el mismo entorno.

En un estudio publicado en la revista Science, los científicos analizaron huellas fósiles encontradas en el barro endurecido de lo que fue la orilla de un lago. Las huellas, preservadas bajo capas de sedimentos, fueron estudiadas con tecnología avanzada de imágenes 3D. Al analizar a detalle, los investigadores se dieron cuenta de diferencias importantes en la locomoción y anatomía de ambas especies.

Mientras un homínido, el Homo erectus mostró un patrón de marcha similar al de los humanos modernos, con zancadas largas y propulsión con los dedos, las huellas del otro, Paranthropus boisei evidenciaron una postura y forma de caminar más robusta y adaptada a su particular anatomía.

Huellas de dos especies diferentes de ancestros humanos en el mismo lugar

Los resultados de la investigación dejan en claro que ambos homínidos eran contemporáneos, pero también da algunos detalles sobre cómo se desarrollaba y se movían en su entorno primitivo, además de indicar que ambos compartieron el mismo hábitat. Según el equipo liderado por el biólogo Kevin Hatala, las huellas fueron dejadas con solo unas horas de diferencia, sugiriendo que ambos grupos habitaban y posiblemente interactuaban en el mismo espacio.

Se identificaron dos tipos distintos de huellas en el barro, en la imagen, las marcadas en azul oscuro corresponden a Paranthropus boisei, mientras que las huellas aisladas en tonos rosa pálido, verde y amarillo se atribuyen a Homo erectus. Imagen: Hatala et al., Science, 2024

Dados los resultados, se cree que los márgenes de los lagos como el de Koobi Fora eran hábitats clave para varias especies de homínidos debido a la abundancia de agua y alimento. «Su presencia en la misma superficie, en un tiempo cercano, coloca a las dos especies en el margen del lago, utilizando el mismo hábitat», afirma el geólogo y antropólogo Craig Feibel.

A pesar de su coexistencia, sus destinos evolutivos fueron distintos. Homo erectus, conocido como un ancestro directo de los humanos modernos, continuó evolucionando y expandiéndose geográficamente, mientras que Paranthropus boisei se extinguió.

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También se cree que la convivencia de Homo erectus y Paranthropus boisei probablemente se vio facilitada por sus diferentes dietas y nichos ecológicos. Mientras Homo erectus era más adaptable y generalista, capaz de cazar y recolectar una variedad de alimentos, Paranthropus boisei estaba especializado en una dieta basada en plantas duras y fibrosas.

Estas huellas tienen un valor único porque hasta ahora no se tenía una visión directa del comportamiento y las interacciones de los homínidos simultáneamente, algo que no se puede obtener exclusivamente de los restos óseos o herramientas. Por otro lado, refuerza la idea de que la evolución humana no fue lineal, sino una más bien una compleja red de linajes que convivieron y compitieron por los recursos. A medida que se realicen más estudios en Koobi Fora y otros sitios, se espera descubrir más detalles sobre la interacción de estos homínidos en una misma época.

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