
Sabemos que en el centro de nuestra galaxia descansa un colosal agujero negro supermasivo, pero nos acabamos de enterar que parece estar de fiesta con un espectáculo de luces digno de una discoteca. Con ayuda del telescopio James Webb, un equipo de astrofísicos ha obtenido la visión más detallada y prolongada hasta la fecha de Sagitario A*.
El agujero negro de la vía láctea está en plena fiesta cósmica
En un estudio reciente publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters, ofrece pistas clave sobre la naturaleza de los agujeros negros y la dinámica de su entorno. Los investigadores descubrieron que el disco de acreción que rodea a Sagitario A*, compuesto por gas y polvo en espiral, emite una corriente constante de fulguraciones sin periodos de descanso. Estas erupciones de energía varían en duración e intensidad: algunas son breves destellos que duran apenas segundos, mientras que otras cegadoras y brillantes.
En la siguiente recreación artística se aprecia al agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la galaxia, la Vía Láctea. En el disco se pueden apreciar varios puntos calientes que se asemejan a las erupciones solares, pero a una escala más energética, algunos más brillantes que otros. El agujero negro aparece envuelto por encima y por debajo, esto se debe a que su gravedad curva la luz procedente del otro lado del disco, similar a cómo se representó en la película Interstellar.

El equipo de investigadores utilizó la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), uno de los principales instrumentos a bordo de Webb, para observar Sagitario A* durante un total de 48 horas en incrementos de 8 a 10 horas a lo largo de un año. Al observar cómo cambiaba el agujero negro con el tiempo, los destellos surgían sin un patrón, como si se tratase de juegos artificiales al azar. Debido a la velocidad de los destellos, se cree que deben originarse muy cerca del horizonte de eventos.
«En nuestros datos vimos un brillo burbujeante que cambiaba constantemente, y luego, de repente, ¡boom! Una gran explosión de luz apareció de la nada. Después, volvía a calmarse. No encontramos un patrón en esta actividad. Parece ser aleatoria», dijo en un comunicado Farhad Yusef-Zadeh, de la Universidad Northwestern en Illinois, quien dirigió el estudio.
Todavía no está claro cómo se producen estos destellos al borde del agujero negro. Hay dos hipótesis y procesos que se están evaluando. Las pequeñas perturbaciones dentro del disco de acreción probablemente generen los destellos débiles, las fluctuaciones turbulentas pueden comprimir el plasma provocando una explosión temporal. Los estallidos más grandes pueden deberse a cuando dos campos magnéticos chocan liberando partículas cargadas de energía a velocidades cercanas a la luz.
«Es similar a cómo el campo magnético del Sol se acumula, se comprime y luego provoca una erupción solar», explicó Yusef-Zadeh. «Por supuesto, los procesos son más dramáticos porque el entorno alrededor de un agujero negro es mucho más energético y mucho más extremo. Pero la superficie del Sol también burbujea de actividad».
Más adelante los astrónomos esperan utilizar al telescopio James Webb para observar Sagitario A* durante un período de tiempo más largo, como 24 horas ininterrumpidas. Esto permitirá obtener detalles que permanecieron ocultos en observaciones de periodos más cortos.