
La Luna adquiere una tonalidad rojiza esta noche a causa de un fenómeno astronómico conocido como eclipse lunar total. Pero ¿por qué durante este tipo de eclipse vemos ese cambio de color?
Primero un poco de contexto. Un eclipse lunar total de la noche del 13 al 14 de marzo visible de todo el continente muestra a la Luna con tonalidad rojiza, no es una novedad para los aficionados. Entre otros nombres se le conoce como el eclipse del Día de Pi porque coincide en el 14 de marzo (3.14). Lo de Luna de Gusano, es solo un nombre, llamado así porque en algunas regiones en este mes las lombrices comienzan a aparecer en el suelo. Dicho esto, vamos a explicar el por qué de este espectáculo.
¿Por qué durante un eclipse lunar total la Luna se ve roja?
Durante un eclipse lunar la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz solar directa. Hay varios tipos de eclipses, en el eclipse lunar total, la Luna se desplaza hacia la parte interna de la sombra terrestre, conocida como umbra. Cuando este sucede, en lugar desaparecer en la oscuridad, la Luna se tiñe de rojo porque la atmósfera terrestre filtra y desvía la luz del Sol.
Piénsalo así: cuando el Sol se pone o sale, el cielo se ve rojizo porque la luz tiene que atravesar más atmósfera, dispersando los colores azules y dejando pasar más los rojizos. En un eclipse, la luz del Sol pasa por los bordes de la Tierra (el amanecer y atardecer combinados de todo el planeta en ese momento), se curva y proyecta un resplandor rojizo sobre la Luna. El tono de rojo puede variar dependiendo de la cantidad de polvo, nubes o contaminación en la atmósfera. Si hay muchas partículas en el aire, la Luna puede verse más oscura o incluso marrón.

El fenómeno que lo produce es común y lo vemos a diario. El efecto que hace que el cielo se vea azul durante el día y que los atardeceres se tornen rojizos es el mismo que provoca que la Luna adquiera un tono rojo en un eclipse lunar. Este fenómeno se conoce como dispersión de Rayleigh.
La luz se desplaza en forma de ondas, y cada color tiene características físicas distintas. La luz azul, al tener una longitud de onda más corta, se dispersa con mayor facilidad al chocar con las partículas de la atmósfera terrestre. En cambio, la luz roja, con una longitud de onda más larga, atraviesa la atmósfera con menos interferencia, permitiendo que llegue hasta la Luna durante un eclipse.
Y por esto es que solo durante los eclipses lunares totales la Luna se torna roja. En otros tipos de eclipses, este efecto no ocurre de la misma manera. Por ejemplo, en los eclipses parciales, solo una parte de la Luna entra en la sombra de la Tierra, por lo que no se tiñe completamente de rojo. En los eclipses penumbrales, la Luna solo atraviesa una zona de sombra tenue, sin cambios de color notables.
Antiguamente, este fenómeno era conocido como Luna de Sangre, un nombre que surgió por su intenso color rojizo y que muchas culturas interpretaban como un presagio o un evento sobrenatural. Hoy en día, conocemos la explicación científica, y ahora tú también, por lo que no es más que un espectáculo astronómico para admirar sin preocupaciones.