
La idea de que nuestra luna pudo haber estado rodeada por anillos como los de Saturno parece extraña, pero una nueva investigación sugiere que esto podría haber sido así en el pasado.
Un nuevo estudio publicado en Astronomy and Astrophysics plantea que las lunas del Sistema Solar, incluida la de la Tierra, podrían haber desarrollado anillos estables durante períodos prolongados. Pero que con el tiempo estos sistemas habrían desaparecido debido a diferentes factores, lo que ha generado algunas interrogantes a los astrónomos.
¿La Luna tuvo anillos en el pasado?
Recientemente un equipo liderado por el astrofísico Mario Sucerquia, de la Universidad Grenoble Alpes, realizó simulaciones para explorar la posibilidad de anillos lunares estables. El estudio analizó cinco conjuntos de lunas esferoidales y sus planetas cercanos, incluyendo la Tierra y su satélite natural. Se simuló la presencia de anillos alrededor de estas lunas y evaluaron su comportamiento durante un período de un millón de años.
Contra todo pronóstico, los resultados mostraron que los anillos eran sorprendentemente estables, incluso en entornos gravitacionales complejos. En el caso la Luna, existía un 95% de probabilidades de que pudiera mantener un sistema de anillos estable durante las simulaciones. Además, las interacciones gravitacionales con otros objetos no destruían los anillos, sino que generaban estructuras complejas como huecos y ondas, similares a los patrones observados en los anillos de Saturno.
Los anillos planetarios son una de las características más fascinantes de nuestro sistema solar. Saturno, con sus espectaculares anillos formados por hielo y rocas, es el ejemplo más conocido, pero también Júpiter, Urano y Neptuno poseen sistemas de anillos propios. Estas estructuras se mantienen gracias a las interacciones gravitacionales de pequeñas lunas cercanas, conocidas como “lunas pastoras, que estabilizan los fragmentos de materia que componen los anillos.
¿Por ahora la Luna no tiene anillos?

Si bien el estudio nos sugiere que los anillos lunares pudieron haber sido estables en el pasado, también plantea algunas dudas sobre su desaparición. Una de las teorías es que factores no gravitacionales, como la radiación solar o las partículas cargadas provenientes de los campos magnéticos planetarios, desintegraron los anillos a lo largo del tiempo. Otra posibilidad es que la rotación lenta de muchas lunas haya contribuido a la desintegración. A medida que los anillos orbitaban más rápido que las propias lunas, las fuerzas gravitacionales habrían perturbado sus órbitas hasta hacer que las partículas impactaran en la superficie de estas.
El astrofísico Matthew Tiscareno, del Instituto SETI, opina que estas interacciones gravitacionales son clave para entender la desaparición de los anillos. “En el largo plazo, los tirones gravitacionales de las lunas progenitoras habrían causado que los anillos colapsaran sobre sus superficies”, explicó.
Curiosamente, ningún satélite del sistema solar, incluidas las más de 300 lunas conocidas, tiene anillos en la actualidad. Esto resulta ser un hecho desconcertante, pues las mismas condiciones que permiten la formación de anillos alrededor de planetas, también podrían darse en las lunas. Un ejemplo de procesos que podrían haber originado anillos lunares son los impactos de asteroides o criovolcanes que liberan columnas de hielo.