
Mientras el mundo se enfoca en el programa Artemis de la NASA, México busca posicionarse en la exploración espacial tras su primera misión hacia la Luna. El proyecto Colmena, desarrollado en el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), de la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene previsto recabar información de la superficie de la Luna.
Se ha anunciado el envío de cinco micro robots, cada uno pesando menos de 60 gramos y con un diámetro de 12 centímetros, a la Luna. Equipados con un módulo de telecomunicaciones, su misión consistirá en desplegarse en la superficie lunar, conectarse electrónicamente, reconocerse entre sí y ensamblar un panel generador de energía.
Estos robots, desarrollados con tecnología mexicana en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instituciones, forman parte de un proyecto liderado por el Dr. Gustavo Medina Tanco.
El laboratorio LINX de la Universidad Nacional Autónoma de México diseñó los robots Colmena, pequeños y ligeros, que se desplegarán desde un módulo de aterrizaje comercial llamado Peregrine. Colmena se propone liderar la prueba de Micro-Robots autónomos en la exploración y minería espacial.
¿En qué consiste la misión Colmena?

Según indica el Laboratorio de Instrumentación Espacial de la UNAM, la investigación de Colmena busca superar los obstáculos agresivos del regolito, con el objetivo de evaluar la viabilidad de construir estructuras en superficies planetarias mediante enjambres de robots auto-organizados.
La misión incluye 5 microrobots auto-organizados de 12 cm de diámetro y menos de 60 gramos, diseñados para recopilar datos de la superficie de la Luna, rica en regolito lunar. Este enjambre demostrará su capacidad de supervivencia y comunicación en un entorno con una capa aún más fina de regolito, a unos 20 cm de la superficie.
¿Cuándo despegará?
Su lanzamiento está programado para el lunes 8 de enero a la 01:18 a.m. hora del centro de México desde la plataforma de lanzamiento Space Launch Complex-41 en Cabo Cañaveral a través de la nave espacial Peregrine.
En una misión estimada de 45 a 60 días, tras su lanzamiento, Colmena atravesará los anillos de Van Allen, una región cargada de partículas solares, lo que representará un punto crucial para la electrónica debido a su exposición a la radiación espacial. Después del aterrizaje lunar, Colmena esperará uno o dos días terrestres para su despliegue. Este período permitirá que el exceso de combustible se disipe, que el regolito afectado por el aterrizaje vuelva a la normalidad y que otros Rovers se alejen, evitando interferencias en la misión.
Podría interesarte:
- La sonda Parker de la NASA se prepara para «tocar el Sol» este 2024
- La NASA invita al público a enviar sus nombres a la superficie de la Luna.
Una vez desplegado, el TTDM (Módulo de telemetría, telecomunicación y despliegue) se activará primero, verificando sus sistemas antes de liberar los robots. La catapulta, controlada desde la Tierra, liberará los robots mediante un sistema de corte para su despliegue en la Luna. Cuando esta fase haya sido completada, los robots, energizados por paneles solares, se activarán, realizarán calibraciones y se agruparán buscándose mutuamente en una fase estimada de tres horas.
Tras agruparse, los rovers enviarán señales al TTDM y medirán parámetros del plasma polvoroso lunar. Esta fase terminará con el apagado de los robots al llegar la noche lunar, equivalente a 14 días terrestres y en el segundo amanecer lunar, los robots podrían reactivarse. Durante este tiempo, no se garantiza la supervivencia del Módulo Lunar Peregrine en la noche lunar, por lo que se considera como un evento extendido.
Con esta misión, Colmena busca demostrar que México puede contribuir significativamente al espacio, preparándose para misiones futuras con robots más grandes. Este es un paso crucial para México y su papel en la exploración espacial.