Sémaforo.
¿De qué servirá una cuarta luz en los semáforos?

En un futuro cercano, los semáforos podrían cambiar su apariencia tal y como los conocemos hoy en día. Una propuesta sugiere la adición de una cuarta luz blanca, diseñada para facilitar la interacción entre los vehículos autónomos y los conductores humanos. Se piensa que esta nueva luz podría mejorar el flujo de tráfico y a la reducción de la congestión y del consumo de combustible.

¿Para qué servirá una cuarta luz en los semáforos?

Actualmente, los semáforos utilizan las luces roja, amarillo y verde para controlar el tráfico en las intersecciones. Sin embargo, con la incorporación de la tecnología de vehículos autónomos, se ha planteado la posibilidad de incluir una cuarta luz de color blanco. Esta luz estaría destinada a indicar a los conductores humanos que deben seguir al vehículo que tienen delante. En otras palabras, cuando la luz blanca esté encendida, los conductores no tendrían que preocuparse por tomar decisiones basadas en el color del semáforo, sino que simplemente deberían imitar el comportamiento del vehículo que lidera el camino.

El sistema propuesto operaría mediante la comunicación entre los vehículos autónomos y los semáforos en las intersecciones. Estos vehículos, equipados con tecnologías avanzadas de comunicación, podrían coordinarse entre sí para optimizar el flujo de tráfico. Por ejemplo, si una intersección está congestionada, los vehículos autónomos podrían ajustar sus velocidades y trayectorias para evitar atascos y permitir que el tráfico fluya de manera más eficiente.

¿Qué indicará la luz blanca en los semáforos?

Se ha propuesto una fase de luz blanca en las intersecciones. Imagen: Niroumand et al., IEEE Transactions on Intelligent Transportation Systems, 2023.

La luz blanca serviría como una señal para los conductores humanos, indicándoles que sigan la dirección de los vehículos autónomos. Si el coche de delante se detiene, ellos deberían detenerse. Si el coche avanza, ellos deberían hacer lo mismo. Esta estrategia permitiría a los conductores humanos integrarse de manera más segura y fluida.

Una de las principales ventajas de esta tecnología es la capacidad de reducir los niveles de congestión en las ciudades. Los vehículos autónomos, al estar conectados entre sí y con la infraestructura vial, pueden tomar decisiones más rápidas y precisas que los conductores humanos, lo que se espera que evite atascos y optimice el uso de las carreteras. Esto, a su vez, podría traducirse en un menor consumo de combustible, ya que se reducirían las paradas y arranques innecesarios.


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Además, la luz blanca también podría mejorar la seguridad en las intersecciones. Al seguir el comportamiento de los vehículos autónomos, los conductores humanos tendrían menos posibilidades de cometer errores, como avanzar cuando no deberían o detenerse en momentos inadecuados. Esto podría disminuir la cantidad de accidentes en las intersecciones, un área donde suelen ocurrir muchos incidentes de tráfico.

Sin embargo, este sistema también presenta algunos problemas. Uno de los principales es la necesidad de una alta presencia de vehículos autónomos en las carreteras. Para que la luz blanca sea efectiva, debe haber un número suficiente de vehículos autónomos en una intersección en un momento dado. Si el número de vehículos autónomos es bajo, los semáforos tendrían que revertir a su funcionamiento tradicional con luces rojas, amarillas y verdes.

Otro problema es la aceptación de los conductores humanos. No todos los conductores pueden sentirse cómodos siguiendo ciegamente a otro vehículo, especialmente en situaciones de tráfico denso o en intersecciones complicadas. Por lo tanto, será importante educar al público sobre cómo funciona este nuevo sistema y cuáles son sus beneficios.

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