
El año 2024 ha comenzado y nuevamente nos encontramos ante un año bisiesto, donde el mes de febrero tendrá un día adicional, ¿te has preguntado a qué se debe esto? Aunque es posible que estés familiarizado con este término, conocer su importancia puede ser sumamente interesante.
En esencia, un año bisiesto es aquel que contiene un día adicional, el 29 de febrero. La regla general es agregar un día extra cada cuatro años, pero con excepciones, los años centenarios deben ser divisibles por 400 para incluir el día bisiesto. En 2024, el 29 de febrero marca este ajuste en el calendario.
Por qué los años bisiestos son tan importantes
Los años bisiestos son fundamentales para mantener la sincronización entre el calendario gregoriano y el año solar, que es ligeramente más largo que el año gregoriano. Este ajuste se hace necesario porque, de lo contrario, la diferencia entre el año calendario y el solar aumentaría, cambiando las estaciones con el tiempo.
Si no se añadiera un día cada cuatro años, la diferencia acumulada de 5 horas, 48 minutos y 56 segundos afectaría el calendario, desplazando las estaciones. Aunque este sistema no es perfecto y acumula aproximadamente 44 minutos extras cada cuatro años, se omite el año bisiesto en los años centenarios, excepto aquellos divisibles por 400.
A pesar de pequeñas diferencias, los años bisiestos aseguran que el calendario gregoriano se mantenga alineado con la órbita terrestre alrededor del sol. Esto quiere decir que, los años bisiestos son fundamentales para corregir la diferencia entre el calendario gregoriano y el año solar, lo que ayuda a mantener el calendario gregoriano en sincronía con la órbita terrestre alrededor del sol.
Siguiendo las reglas establecidas en el calendario gregoriano, los años bisiestos fueron y serán en los siguientes años:
1600 1604 1608 1612 1616 1620 1624 1628 1632 1636 1640 1644 1648 1652 1656 1660 1664 1668 1672 1676 1680 1684 1688 1692 169 6 1704 1708 1712 1716 1720 1724 1728 1732 1736 1740 1744 1748 1752 1756 1760 1764 1768 1772 1776 1780 1784 1788 1792 1796 180 4 1808 1812 1816 1820 1824 1828 1832 1836 1840 1844 1848 1852 1856 1860 1864 1868 1872 1876 1880 1884 1888 1892 1896 1904 190 8 1912 1916 1920 1924 1928 1932 1936 1940 1944 1948 1952 1956 1960 1964 1968 1972 1976 1980 1984 1988 1992 1996 2000 2004 200 8 2012 2016 2020
2024 2028 2032 2036 2040 2044 2048 2052 2056 2060 2064 2068 2072 2076 2080 2084 2088 2092 2096 2104 2108 211 2 2116 2120 2124 2128 2132 2136 2140 2144 2148 2152.
- Puede interesarte: Los mejores eventos astronómicos febrero 2024
¿Por qué el nombre de «bisiesto»?
Según indicó la Real Academia Española (RAE), «Bisiesto» viene de «bisextus» (de «bis» ‘dos veces’ y «sextus» ‘sexto’), porque antiguamente el día que se repetía era el sexto antes de las calendas (o primer día) de marzo.
¿Cuándo fue el primer año bisiesto?

Los años bisiestos, introducidos por Julio César en el calendario juliano en el 46 a. C., fueron ajustados por el Papa Gregorio XIII en 1582 para crear el calendario gregoriano con la asesoría de Cristóbal Clavius.
Este calendario especifica que los años terminados en «00» no deben tener días bisiestos, a menos que sean divisibles por 400, corrigiendo así el desajuste solar de 365.25 días. En la Irlanda y Escocia medievales, las mujeres podían proponer matrimonio el 29 de febrero, exigiendo multa si eran rechazadas. Los niños nacidos en este día celebran su cumpleaños cada cuatro años el 28 de febrero o el 1 de marzo.
Este tipo de año, que añade un día extra cada cuatro años a febrero, surge para ajustar el año calendario al año sidéreo de la Tierra, que es ligeramente más largo que 365 días. Si no se corrige, las estaciones cambiarían con el tiempo. Sin embargo, la adición de un día cada cuatro años no es precisa, ya que introduce un desajuste de 23.26 horas en ese período.
El año 2024 es bisiesto, lo que provoca que nuestras estaciones y el año calendario coincidan con el año sidéreo, asegurando que las estaciones ocurran cuando se espera y evitando un cambio a largo plazo.