
Por años hemos escuchado que la capacidad de los camellos para sobrevivir a las duras condiciones del desierto se debe a que pueden almacenar agua en sus jorobas, cuando en realidad estas partes de su cuerpo cumplen con otra función aún más importante. Sigue leyendo porque aquí te decimos la razón por la que los camellos tienen jorobas.
¿Qué tienen los camellos en la joroba?
A diferencia de lo que muchos creen, la función principal de las jorobas de los camellos es actuar como reservas de grasa. Durante los períodos en los que hay abundancia de alimentos, los camellos consumen las suficientes calorías para llenar sus jorobas. Esta grasa almacenada es la que les permite sobrevivir durante meses cuando el alimento escasea.
De hecho, un alimento con jorobas «llenas» puede pasar hasta cinco meses sin comer. Sin embargo, a medida que usan esta reserva de energía, las jorobas se desinflan y caen como globos vacíos, recuperando su forma una vez que el animal vuelve a alimentarse adecuadamente.
Pero los estos animales no nacen con las jorobas ya desarrolladas. En realidad, durante los primeros meses de vida toda la energía que obtienen de la leche materna se destina para el crecimiento de su cuerpo. Es a los 10 meses cuando las jorobas comienzan a formarse, y es cuando los camellos jóvenes necesitan enfrentar su primera estación seca. Este desarrollo tardío es el que asegura que tendrán tiempo suficiente para adaptarse a las condiciones extremas de su entorno antes de depender completamente de las jorobas como reserva de energía.
Este mecanismo es particularmente útil en las zonas desérticas, donde los recursos suelen ser limitados y las estaciones secas pueden durar mucho tiempo. En este tipo de entorno la capacidad de almacenar energía en forma de grasa les permite a los camellos mantener su actividad y sobrevivir.

Existen dos especies principales de camellos , los camellos bactrianos (“Camelus bactrianus”) y los dromedarios (“Camelus dromedarius”). Los camellos bactrianos, que habitan en regiones de Asia Central y el oeste de China, tienen dos jorobas, mientras que los dromedarios, más comunes en el Medio Oriente y África del Norte, tienen una sola. Aunque podría pensarse que tener dos jorobas les da una ventaja adicional, esto no significa que los camellos bactrianos puedan pasar más tiempo sin comer que los dromedarios. Ambas especies han evolucionado para adaptarse a sus respectivos entornos, aprovechando las jorobas como un recurso clave para la supervivencia.
A diferencia de otros animales que acumulan grasa alrededor del abdomen y los costados, los camellos almacenan grasa de manera vertical en sus jorobas. Esta adaptación tiene dos ventajas principales. En primer lugar, evita que el exceso de grasa alrededor del abdomen dificulte acostarse en la arena caliente del desierto y en segundo lugar, al concentrar la grasa en las jorobas, los camellos reducen la exposición de su cuerpo al calor y la luz solar, ayudándoles. a mantenerse frescos en climas extremadamente cálidos.
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Aunque las jorobas no almacenan agua, los camellos poseen otras adaptaciones que les permite manejar su consumo de líquidos. Algo extraordinarios es que estos animales pueden beber hasta 114 litros de agua en una sola sesión, lo que les permite rehidratarse rápidamente después de largos períodos sin acceso a agua. Además, sus cuerpos están diseñados para conservar cada gota de líquido. Sus riñones son extremadamente eficientes para filtrar toxinas mientras retienen agua, y sus heces son tan secas que incluso se utilizan como combustible en algunas culturas.
Otra adaptación sorprendente es su capacidad para aprovechar la humedad del aire exhalado. Los camellos pueden recuperar parte de esta humedad gracias a una estructura especial en sus fosas nasales, lo que les permite maximizar cada recurso disponible en su entorno.