
Los dientes son una parte fundamental de nuestra anatomía, esenciales para masticar, hablar y mantener la estructura facial. Sin embargo, a diferencia de otras partes del cuerpo, los dientes permanentes no tienen la capacidad de regenerarse una vez que se han perdido o dañado. Esta limitación sido motivo de duda durante muchos años, ¿Por qué los dientes no vuelven a crecer
¿Por qué los dientes solo crecen una vez?
El desarrollo dental comienza mucho antes de que veamos la primera sonrisa de un bebé. De hecho, tanto los dientes de leche como los permanentes empiezan a formarse durante el desarrollo fetal, antes de que nazcamos. Este proceso se debe a la interacción de múltiples genes que dirigen la formación, erupción y reemplazo de los dientes. Curiosamente, nuestro ADN aún contiene genes que podrían permitir la regeneración dental, como sucede en algunas especies animales, como los tiburones.
Los tiburones, por ejemplo, poseen una cadena interminable de dientes de reemplazo que se desarrollan y reemplazan continuamente a lo largo de su vida. Esto se debe a la activación constante de ciertos genes específicos responsables de este proceso. Sin embargo, en los humanos, estos mismos genes se desactivan alrededor de la semana 20 del desarrollo fetal, lo que limita nuestra capacidad para generar más de dos juegos de dientes.
Desde una perspectiva evolutiva, los seres humanos hemos desarrollado un conjunto limitado de dientes, pero con una estructura y durabilidad que se adaptan perfectamente a nuestras necesidades alimenticias y de supervivencia. Una de las ventajas clave de mantener los mismos dientes durante la edad adulta es que estos pueden anclarse de forma segura en la mandíbula, lo que da la estabilidad necesaria para diferentes alimentos, incluidos plantas y granos duros.
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A lo largo de la evolución, la capacidad para masticar alimentos más duros y fibrosos fue importante para la supervivencia. La estabilidad que ofrecen los dientes permanentes, que se anclan firmemente en el hueso mandibular, permitió a nuestros antepasados procesar y consumir una dieta más variada y rica en nutrientes, lo que a su vez fue clave para el desarrollo cerebral y físico. Tener un conjunto de dientes fuertes y duraderos fue más ventajoso que la capacidad de regenerarlos de manera constante, lo que podría haber sido contraproducente dado el entorno y la dieta cambiante de los seres humanos.
A pesar de las ventajas evolutivas de los permanentes, en la sociedad moderna, la incapacidad de regenerar dientes puede considerarse una desventaja. El desgaste natural, las enfermedades dentales y los accidentes pueden llevar a la pérdida de estos, y sin la capacidad de regenerarlos, las personas deben recurrir a prótesis dentales, implantes o tratamientos costosos para restaurar su función dental.
En la actualidad, la investigación científica moderna está explorando la posibilidad de reactivar esos genes «dormidos» que alguna vez permitieron la regeneración dental. Los avances en la medicina regenerativa y la genética podrían, en un futuro dar soluciones para que los seres humanos puedan volver a crecer dientes. Sin embargo, por ahora, la mejor manera de preservar la salud dental es mediante la prevención, es decir, con buenos hábitos de higiene oral.
Conclusión
Los dientes permanentes no vuelven a crecer debido a un proceso evolutivo en el que, para los seres humanos, resultó más ventajoso mantener dientes duraderos y bien anclados en la mandíbula. Aunque la biología humana aún conserva los genes necesarios para la regeneración dental, estos se desactivan durante el desarrollo fetal.