
Un libro no es considerado peligroso por casi ninguna persona, contrario a ello se recomienda la lectura para aprender cosas nuevas. Sin embargo, los investigadores han encontrado que los libros antiguos pueden contener componentes considerados como altamente tóxicos.
¿Cómo es posible que algunos libros antiguos sean venenosos?
Los libros han sido una excelente herramienta para transmitir el conocimiento por generaciones, y no es una novedad que muchos de ellos se conservan por siglos en físico. El problema aquí no son los textos que contienen, sino más bien está relacionado con los materiales que se usaron para su fabricación a lo largo de los años.
Recientemente cuatro libros del siglo XIX de la biblioteca nacional francesa fueron retirados. Se cree que las cubiertas verdes esmeralda de los libros podrían contener un elemento químico altamente tóxico: arsénico. Anteriormente también se encontraron libros venenosos en la biblioteca de una universidad de Dinamarca.
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Durante el siglo XIX, cuando la industria de la encuadernación comenzó, un pigmento verde vibrante conocido como «verde de París», «verde esmeralda» o «verde de Scheele» era una alternativa económica y llamativa para pintar la portada de los libros. Carl Wilhelm Scheele, un químico alemán-sueco había descubierto en la década de 1770 que se podía producir un pigmento verde vívido a partir de cobre y arsénico.
En la Europa de comienzos del siglo XIX el verde de Scheele fue utilizado por los pintores impresionistas para crear sus vívidas obras, según explica la BBC. Esto significa que también pueden existir otras obras cubiertas por este elemento venenoso. La toxicidad del arsénico se descubrió en la segunda mitad del mismo siglo, donde se alertó sobre su uso.
¿Qué debo hacer si tengo uno de estos libros antiguos?
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el arsénico es un veneno para el ser humano y en dosis altas puede ser letal. La Organización Mundial de la Salud advierte que la exposición prolongada al arsénico a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar cáncer y lesiones en la piel.
Si tiene algún libro del siglo XIX del cual sospecha que contiene este elemento probablemente no tenga que preocuparse mucho, a menos que sea un come libros, literalmente. Aunque el arsénico puede transformarse en otras sustancias todavía más tóxicas que pueden afectarlo. Las personas que trabajan en bibliotecas o que manipulan constantemente libros antiguos deben tener más precaución.
«Si su piel entra en contacto directo con compuestos inorgánicos de arsénico, su piel puede sufrir irritación, enrojecimiento e hinchazón. Sin embargo, parece improbable que el contacto con la piel produzca efectos internos graves», explican los CDC.
¿Cuántos libros venenosos hay actualmente?

No lo sabemos. Las bibliotecas en su colección suelen tener millones de libros, por lo que es posible que los libros antiguos con el color verde París se cuenten en miles. Además, el color verde no es el único que preocupante, el rojo y el amarillo también están en la mira por culpa del cinabrio sulfuro de mercurio, respectivamente.
Un proyecto de investigación denominado Poison Book Project (en español Proyecto Libro Venenoso) se dedica a catalogar libros que podrían incluir elementos tóxicos para los humanos. En su base de datos actualizada al 4 de mayo de 2024 confirman un total de 313 libros verdes de arsénico identificados en todo el mundo.
El equipo de investigadores ha desarrollado un marcador de muestra de color verde esmeralda para ayudar a identificar los libros antiguos de este tipo, y gracias a ello ya se identificaron más de 300 libros venenosos.