
El equinoccio es uno de los fenómenos astronómicos más fascinantes y simbólicos que ocurren en nuestro planeta. Dos veces al año, en marzo y septiembre, la Tierra se alinea de tal manera que el Sol queda exactamente sobre el ecuador, regalándonos un día y una noche de duración prácticamente idéntica. Este evento marca el cambio de estaciones, ahora le damos la bienvenida al otoño en el hemisferio sur y a la primavera en el hemisferio norte.
¿Por qué ocurre el equinoccio?
El equinoccio sucede cuando el Sol se encuentra alineado exactamente sobre el ecuador terrestre. Esto ocurre debido a la inclinación del eje de la Tierra (aproximadamente 23,5°), lo que provoca variaciones en la cantidad de luz solar que recibe cada hemisferio a lo largo del año.
En el equinoccio de marzo, que este año cae el 20, el hemisferio norte deja atrás el invierno y da la bienvenida a la primavera, mientras que, en el hemisferio sur, el verano cede paso al otoño. En septiembre, ocurre lo contrario: comienza el otoño en el norte y la primavera en el sur.
Durante esas 24 horas, el Sol ilumina ambos lados del ecuador por igual (el día y la noche no duran exactamente 12 horas). Culturas ancestrales, como los mayas con sus pirámides o los celtas con sus rituales, lo veneraban como un instante de armonía entre luz y oscuridad. Por ejemplo, en México, la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá, se alinea perfectamente con el Sol durante el equinoccio, proyectando una sombra en forma de serpiente descendiendo por sus escalones.
Para quienes viven cerca del ecuador, la diferencia entre estaciones no es tan evidente, pero en latitudes más altas, el equinoccio marca el inicio de días más largos o más cortos, dependiendo del hemisferio. Además del cambio de estación, esto afecta el comportamiento de algunos animales y plantas; muchas especies migratorias, como las aves, se desplazan.
Equinoccio no es lo mismo que solsticio
La diferencia principal entre el equinoccio y el solsticio radica en la cantidad de luz solar que recibe cada hemisferio y la duración del día y la noche. El equinoccio ocurre cuando el Sol se encuentra directamente sobre el ecuador, haciendo que el día y la noche tengan casi la misma duración en todo el mundo, mientras que el solsticio marca el momento en que el Sol alcanza su punto más alto o más bajo en el cielo, provocando el día más largo o más corto del año según el hemisferio.
De acuerdo con la definición astronómica de la Real Academia Española (RAE), el solsticio es «Cada uno de los dos momentos anuales en que el Sol se halla en uno de los dos trópicos, lo cual sucede del 21 al 22 de junio para el de Cáncer, y del 21 al 22 de diciembre para el de Capricornio, y en los que la diferencia entre la duración del día y de la noche es mayor». En cambio, para equinoccio «Momento de los dos anuales en que el Sol se halla sobre el ecuador, y el día y la noche tienen la misma duración en toda la Tierra».