El Monte Everest está creciendo.
El Monte Everest está creciendo 2 milímetros por año, advierten los científicos. Imagen: DanielPrudek/Getty Images.

El Monte Everest, con sus imponentes 8,849 metros de altura, reconocido por ser el pico más alto en relación al nivel del mar aún se encuentra en constante crecimiento.

Aunque solemos imaginar que las montañas son estructuras inmóviles, lo cierto es que están en constante crecimiento y trasformación. En el caso del Monte Everest esta trasformación se traduce a un crecimiento promedio de 2 milímetros por año, algo que ha robado la atención de los científicos durante años, pero ¿a qué se debe este crecimiento y qué nos dice sobre nuestro planeta?

¿Por qué el Monte Everest está creciendo 2 milímetros por año?

Según las evidencias, el Himalaya, la cordillera que alberga al Everest comenzó a formarse hace unos 50 millones de años. Todo inició con la colisión entre la placa tectónica del subcontinente indio y la placa euroasiática. Esto creó algunas de las montañas más altas del mundo que hasta el día de hoy siguen convergiendo. Sin embargo, estudios recientes han descubierto que no es solo la tectónica de placas la responsable del crecimiento continuo del Everest, sino que también existe otro factor que aunque es menos evidente es igualmente importante, la erosión fluvial.

Recientemente un estudio publicado en la revista Nature Geoscience ha revelado que el rebote isostático, un proceso geológico relacionado con la disminución del peso sobre la corteza terrestre, está jugando un papel fundamente en el crecimiento del Monte Everest. Un efecto que se ha intensificado por la actividad del río Arun, que se encuentra a unos 75 kilómetros de la montaña.

El Monte Everest se mantiene en crecimiento. Imagen: lzf/Getty Images Pro

Se cree que hace aproximadamente 89,000 años, el río Arun sufrió un fenómeno conocido como «captura fluvial». Su curso superior fue absorbido por la red del río Kosi, lo que incrementó enormemente su caudal y capacidad erosiva. Este cambio permitió que el Arun eliminara grandes cantidades de roca de la zona, reduciendo el peso sobre la corteza terrestre. Al volverse más ligera, la corteza comenzó a elevarse, lo que se conoce como rebote isostático.

Para tener una idea de lo que es el rebote isostático, compáralo con lo que ocurre al quitar peso de un colchón, este se eleva en respuesta al alivio de carga. En el caso del Everest, la erosión la erosión del río Arun ha eliminado tanto material que la corteza terrestre se ha «descomprimido» y ha comenzado a elevarse, no solo en el Everest, sino también en sus montañas vecinas como el Lhotse y el Makalu, las cuales también están creciendo.

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Gracias a este proceso, el Everest ha ganado entre 15 y 50 metros en los últimos 89,000 años, un crecimiento que continúa al ritmo de 2 milímetros por año. Pero este fenómeno no será infinito, ya que el sistema fluvial eventualmente va a alcanzar un estado de equilibrio.

“Nuestro estudio demuestra que incluso el pico más alto del mundo está sujeto a procesos geológicos continuos que pueden afectar de forma medible su altura en escalas de tiempo geológicas relativamente cortas” menciona Jin-Gen Dai , geocientífico de la Universidad de Geociencias de China en Beijing y coautor del estudio.

El rebote isostático no es exclusivo del Everest ni del Himalaya. También ocurre en otras partes del mundo donde la corteza terrestre responde a cambios de carga. Por ejemplo, en zonas donde se derritieron enormes capas de hielo tras las eras glaciales, la corteza terrestre comenzó a elevarse al liberarse de la presión del hielo. Estos cambios además de afectar a la geografía de nuestro planeta también afectan al nivel del mar.

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