Estas observaciones de las auroras de Júpiter (mostradas a la izquierda de la imagen superior) a 3,36 micras (F335M) fueron captadas con la cámara NIRCam (Cámara de Infrarrojos Cercanos) del Telescopio Espacial James Webb. (Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, Ricardo Hueso (UPV), Imke de Pater (UC Berkeley), Thierry Fouchet (Observatorio de París), Leigh Fletcher (Universidad de Leicester), Michael H. Wong (UC Berkeley), Joseph DePasquale (STScI), Jonathan Nichols (Universidad de Leicester), Mahdi Zamani (ESA/Webb)).
Estas observaciones de las auroras de Júpiter (mostradas a la izquierda de la imagen superior) a 3,36 micras (F335M) fueron captadas con la cámara NIRCam (Cámara de Infrarrojos Cercanos) del Telescopio Espacial James Webb. (Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, Ricardo Hueso (UPV), Imke de Pater (UC Berkeley), Thierry Fouchet (Observatorio de París), Leigh Fletcher (Universidad de Leicester), Michael H. Wong (UC Berkeley), Joseph DePasquale (STScI), Jonathan Nichols (Universidad de Leicester), Mahdi Zamani (ESA/Webb)).

El Telescopio Espacial James Webb ha capturado nuevas e impactantes imágenes de las auroras en Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. Este fenómeno, que en la Tierra conocemos como las auroras boreales y australes, se manifiesta en Júpiter de una forma mucho más intensa.

Webb revela nuevos detalles y misterios sobre la aurora de Júpiter

El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha revelado con un nivel de detalle sin precedentes las auroras de Júpiter. Estas luces danzantes, captadas con una exquisita sensibilidad, no solo deslumbran por su belleza, sino que también ofrecen pistas cruciales sobre los misterios del entorno magnético de Júpiter.

Gracias a la sensibilidad del Webb, los astrónomos han podido estudiar estas auroras con un nivel de detalle nunca antes visto. Las observaciones fueron realizadas el 25 de diciembre de 2023 con la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), logrando capturar emisiones en una longitud de onda de 3.36 micrones. Para el equipo científico este descubrimiento fue, literalmente, un regalo de Navidad.

El Telescopio Espacial James Webb ha captado nuevos detalles de las auroras en Júpiter.
Estas observaciones de las auroras de Júpiter, tomadas a una longitud de onda de 3,36 micras (F335M), se capturaron con la NIRCam (Cámara de Infrarrojos Cercanos) del Webb el 25 de diciembre de 2023. (Créditos: NASA, ESA, CSA, Jonathan Nichols (Universidad de Leicester), Mahdi Zamani (ESA/Webb)).
El Telescopio Espacial James Webb ha captado nuevos detalles de las auroras en Júpiter.
Estas observaciones de las auroras de Júpiter, tomadas a una longitud de onda de 3,36 micras (F335M), se capturaron con la NIRCam (Cámara de Infrarrojos Cercanos) del Webb el 25 de diciembre de 2023. (Créditos: NASA, ESA, CSA, Jonathan Nichols (Universidad de Leicester), Mahdi Zamani (ESA/Webb)).

Los datos revelaron algo inesperado. La emisión del catión trihidrógeno (H3+), formado por el impacto de electrones de alta energía en hidrógeno molecular, es mucho más variable de lo que se pensaba. Esta inestabilidad podría ayudar a comprender mejor cómo se calienta y enfría la atmósfera superior del planeta.

Pero eso no fue todo. Las imágenes infrarrojas del Webb se tomaron al mismo tiempo que otras en el espectro ultravioleta, obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble. La sorpresa llegó cuando los científicos notaron que el punto más brillante registrado por Webb no tenía un equivalente claro en las imágenes del Hubble. Esto sugiere la presencia de partículas de muy baja energía en grandes cantidades, algo que desafía las teorías actuales sobre la magnetosfera de Júpiter.

“Lo que hizo estas observaciones aún más especiales es que también tomamos fotografías simultáneamente en el ultravioleta con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA”, dijo en un comunicado Jonathan Nichols, de la Universidad de Leicester, quien dirigió el estudio. “Curiosamente, la luz más brillante observada por el Webb no tuvo un equivalente real en las imágenes del Hubble. Esto nos ha dejado perplejos. Para que se produzca la combinación de brillo observada tanto por el Webb como por el Hubble, necesitamos que una gran cantidad de partículas de muy baja energía impacten la atmósfera, algo que antes se creía imposible. Aún no entendemos cómo sucede esto”.

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Las auroras, esas cortinas de luz que iluminan los cielos polares, son el resultado de partículas de alta energía que chocan con gases en la atmósfera de un planeta. En la Tierra, las auroras boreales y australes se forman cuando partículas cargadas del viento solar impactan la atmósfera, creando destellos de colores verdes, rojos y morados. Sin embargo, en Júpiter, este fenómeno es mucho más extremo. Las auroras jovianas son cientos de veces más brillantes y energéticas que las terrestres, impulsadas no solo por el viento solar, sino también por la poderosa influencia del campo magnético del planeta y las partículas expulsadas por su luna volcánica, Ío.

Estas observaciones no solo ofrecen un espectáculo visual sin precedentes, sino que también plantean nuevas preguntas sobre la interacción de partículas en ambientes planetarios extremos. El equipo planea realizar más estudios combinando datos del Webb con los de la sonda Juno, que actualmente orbita Júpiter, para esclarecer la naturaleza de estas emisiones misteriosas.

El artículo que detalla los hallazgos ha sido publicado en la revista Nature Communications.

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