
¿Alguna vez te ha pasado que dedicas horas a estudiar algo y, al poco tiempo, sientes que se te escapa de la mente como si nunca lo hubieras visto? O quizás has creído que dominabas un tema hasta que intentaste explicarlo y te diste cuenta de que te faltaba claridad. Si este ha sido tu caso, hay una técnica que puede cambiar tu forma de aprender, el método Feynman.
Inspirado en el legendario físico Richard Feynman, este método es una herramienta para aprender casi cualquier cosa de manera profunda y duradera. Su idea central es “si logras explicar algo complicado con palabras simples, es porque realmente lo has comprendido”.
¿En qué consiste el Método Feynman?
No necesitas ser un experto para empezar; el proceso es práctico y accesible. Solo sigue estos cuatro pasos:
1. Elige un tema y estúdialo a fondo de diferentes maneras, como leyendo libros, consultando artículos, mirando vídeos o escuchando explicaciones. El punto es reunir información de varias fuentes para tener una visión clara de los fundamentos.
2. Explícalo con tus propias palabras, dejando de lado jergas o tecnicismos complicados. Imagina que tu oyente no tiene conocimientos previos y depende de ti para entenderlo todo.
3. Identifica tus puntos débiles. Si te atascas o sientes que algo no fluye al explicarlo, ahí está la señal, significa que aún no lo dominas. Vuelve a tus fuentes, aclara esas dudas y refuerza lo que te falta.
4. Simplifica aún más y repite el ciclo. Ajusta tu explicación hasta que sea muy clara y casi elegante en su simplicidad. Cuando puedas contarla con naturalidad, habrás conquistado el tema.
¿Por qué funciona tan bien?

A diferencia de muchos métodos tradicionales que nos obligan a memorizar datos como si fuéramos discos duros, el Método Feynman te incita a entender de verdad. A continuación, te decimos algunos de los beneficios clave:
Uno de los beneficios principales de este método es ganar confianza en el tema. El hecho de saber que puedes desglosar un tema complejo y hacerlo accesible te dará seguridad en ti mismo, tanto en aprender, como en compartir lo que sabes.
- Al reformular lo que aprendes con tu propio estilo, creas conexiones mentales más fuertes, haciendo que la información se quede contigo por más tiempo.
- Al explicar, te enfrentas a tus lagunas de conocimiento y las resuelves, lo que te permitirá construir una base sólida.
Es importante tomar en cuenta que esta técnica no solamente es funcional para los estudiantes que buscan obtener buenas calificaciones; en realidad, incorporarla a diferentes etapas de tu vida puede resultar realmente útil.
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Un ejemplo de ello es el trabajo, si necesitas presentar ideas, capacitar a otros o dominar un tema, esta técnica te ayudará a hacerlo con claridad y precisión. Por otra parte, utilizarla como herramienta en tus proyectos personales te permitirá acelerar el aprendizaje y ejecución. O si simplemente disfrutas enseñando, tus explicaciones serán más atractivas y fáciles de seguir para cualquier audiencia.
En cualquiera de los casos utilizar el método Feynman es una de las maneras más efectivas de adquirir aprendizajes de manera efectiva y en poco tiempo. Aquí te decimos algunos consejos para sacarle el máximo provecho:
- Apóyate en ejemplos y analogías: Comparar conceptos nuevos con algo familiar. Por ejemplo, explicar la electricidad como un río de agua puede hacer maravillas.
- Escribe tus ideas: Poner tus explicaciones en papel te obliga a organizar tus pensamientos y te permite ver dónde necesitas mejorar.
- Prueba con un público real: Enséñale el tema a un amigo, familiar o incluso a ti mismo frente al espejo. Sus preguntas o tu propia reflexión te darán pistas valiosas.
