
No es casualidad asociar la palabra “hambriento” con “enojado”. Cuando se tiene el estómago vacío es normal sentir cierta irritabilidad, pero ¿Qué conexión existe entre este estado de ánimo y la necesidad de alimentarse?
Las personas se enojan más cuando tienen hambre debido a la disminución de los niveles de azúcar en la sangre, lo que provoca la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol. Estas hormonas, aunque ayudan a aumentar el azúcar en la sangre, también incrementan la irritabilidad. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, dirigido por la Dra. Kristin Lindquist, demostró que las personas hambrientas reaccionaban con mayor negatividad en situaciones frustrantes. Este aumento en la irritabilidad y la propensión a respuestas negativas indica que el hambre intensifica las emociones negativas, haciendo que las personas se sientan más enfadadas o molestas ante pequeñas incomodidades.
¿Qué relación tiene el hambre y el enojo?
Las personas se enojan cuando tienen hambre debido a cambios hormonales en el cuerpo que afectan el cerebro y, por ende, el estado de ánimo. Cuando el estómago está vacío, se libera una hormona llamada grelina, que indica al cerebro la necesidad de comer. Sin embargo, la grelina también impacta otras áreas cerebrales que regulan el estado de ánimo, el control de impulsos y el comportamiento. Esto puede llevar a sentimientos de depresión, ansiedad y estrés, así como a una menor capacidad de controlar impulsos y comportamientos de búsqueda de recompensas.
Además de la grelina, la disminución del nivel de azúcar en sangre provoca la liberación de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas, cruciales para la supervivencia humana, preparan al cuerpo para situaciones de «lucha o huida», lo que puede desencadenar reacciones de miedo, pánico y cambios en la concentración y comportamiento. El cerebro, al percibir la falta de comida como una amenaza, induce una respuesta similar a la que se experimenta en situaciones de peligro.
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La combinación de grelina y cortisol no solo provoca una sensación de hambre, sino que también induce cambios en el estado emocional y la percepción del entorno, haciendo a las personas más susceptibles a ver las cosas de forma negativa. Esto explica por qué el hambre puede causar irritabilidad, enojo y otros cambios de humor.
Sin embargo, no todas las personas experimentan el hambre de la misma manera, ya que la respuesta del cerebro a estos cambios hormonales varía individualmente. La investigación aún no ha determinado por qué algunas personas son más propensas a la irritabilidad por hambre que otras.
¿Cómo controlar y prevenir el hambre?

Aunque tener hambre y estar enojado por ello se reconoce como algo normal, existen maneras de aliviar esta sensación. Para controlar o prevenir el hambre, sigue estas recomendaciones dadas por Cleveland Clinic:
- Comidas frecuentes y nutritivas: Consume varias comidas pequeñas a lo largo del día o asegúrate de que el desayuno, el almuerzo y la cena sean satisfactorios y nutritivos.
- Evita la comida chatarra: Esta puede causar un bajón de azúcar después de un subidón inicial. Prefiere alimentos ricos en nutrientes y fibra, que te mantienen lleno por más tiempo.
- Refrigerios saludables: Ten a mano refrigerios saludables en tu bolso, automóvil o escritorio para evitar el hambre inesperada mientras estás fuera de casa.
- Ejercicio regular: Mantén una rutina de ejercicio regular.
- Suficiente descanso: Asegúrate de dormir lo suficiente.
- Hidratación: Mantente bien hidratado.