
En el universo existen fenomenos fascinantes, uno de ellos son los púlsares. De los objetos más rápidos del cosmos, también considerados uno de los relojes del universo.
¿Qué son los púlsares?
Un pulsar es una estrella de neutrones altamente magnetizada que emite haces de radiación electromagnética desde sus polos magnéticos. Estos haces de radiación rotan con la estrella, lo que da lugar a pulsos de radiación que se pueden detectar periódicamente desde la Tierra. Se forman a partir del núcleo colapsado de una estrella masiva que ha agotado su combustible nuclear y experimenta una explosión supernova. Es decir, los púlsares, son estrellas de neutrones ultradensos que giran rápidamente y emiten rayos de radiación. Este fenómeno se observa como pulsos regulares cuando los rayos atraviesan la Tierra. El púlsar más cercano, PSR J0108-1431, está a una distancia segura de 424 años luz.
¿Qué es una estrella de neutrones? Las estrellas de neutrones surgen de núcleos densos de estrellas masivas que han colapsado. Con una densidad comparable a la de un núcleo atómico, contienen principalmente neutrones pero también protones. Su rápida rotación genera campos magnéticos intensos que producen los rayos de radiación. Estos campos no están alineados con el eje de giro, lo que hace que los pulsos se emitan en círculos sobre y bajo la estrella. Cuando los rayos alcanzan la Tierra, se detectan como destellos regulares, dando origen al nombre «púlsares».
¿Todos los púlsares son estrellas de neutrones
Volvamos al principio, ¿si un pulsar es una estrella de neutrones, entonces qué son las estrellas de neutrones? Imagina una estrella que ha llegado al final de su vida y ha colapsado bajo su propia gravedad, convirtiéndose en una estrella de neutrones, un objeto increíblemente compacto y denso. Estas estrellas son tan densas que si pudieras tomar solo una cucharadita de su superficie, pesaría tanto como el Monte Everest. Para darte una idea, una estrella de neutrones del tamaño de una ciudad tendría más masa que nuestro propio Sol, según indica Earth Saky.
La mayoría de las estrellas de neutrones son púlsares, pero no significa que todas lo son. Los púlsares, estrellas de neutrones altamente magnetizadas y de rápida rotación, emiten haces de radiación desde sus polos magnéticos. Aunque son más visibles que las estrellas de neutrones no giratorias, algunos púlsares pueden no ser detectables desde la Tierra si sus haces de luz no apuntan hacia nosotros.
Los púlsares se identifican en restos de supernovas, donde se espera encontrar estrellas de neutrones. Algunas estrellas de neutrones pueden haber sido púlsares en el pasado, pero su emisión de radiación puede haberse detenido o debilitado con el tiempo. La vida media de un púlsar es de aproximadamente 10 millones de años, y a medida que envejecen, su rotación disminuye.
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Cómo se observaron los primeros púlsares
En 1967, Jocelyn Bell y Anthony Hewish descubrieron el primer púlsar mientras estudiaban galaxias distantes. Inicialmente pensaron que las señales podrían ser de una civilización extraterrestre, sin embargo, se determinó que estas señales, pulsadas y provenientes del espacio, no eran de origen humano ni extraterrestre. Así, se acuñó el término «púlsar» para describir esta emisión intermitente.
PSR B1919+21, el primer púlsar descubierto, ha sido observado en diversas longitudes de onda, incluyendo radio, óptica, rayos X y gamma. Desde entonces, se han identificado más de 1.500 púlsares, principalmente gracias al radiotelescopio Parkes y otros. La búsqueda de púlsares implica colocar el radiotelescopio en el cielo durante períodos de tiempo variables, registrando grandes cantidades de datos que requieren sistemas informáticos avanzados para su procesamiento. Si se detecta una señal periódica similar a la encontrada por Bell, se confirma la presencia de un púlsar.
Para qué sirve el estudio de los púlsares
El estudio de los púlsares es fundamental en la investigación cósmica por varias razones. En primer lugar, los púlsares son estrellas de neutrones extremadamente densas que emiten pulsos de luz con una precisión extraordinaria. Esto los convierte en herramientas importantes para comprender la física de las estrellas de neutrones, donde la materia se comporta de manera única bajo una presión increíble.
Además, algunos púlsares actúan como relojes naturales, parpadeando con una regularidad asombrosa, lo que permite detectar cambios en su parpadeo que pueden indicar eventos espaciales cercanos, como la presencia de planetas orbitándolos. Por otro lado, la precisión de sus pulsos se utiliza para calcular distancias cósmicas con una gran precisión, lo que ha llevado a mediciones de la posición de objetos en el universo.