Cara de la Luna.
¿Por qué no podemos ver una cara de la Luna?

¿Alguna vez te has preguntado por qué siempre vemos la misma cara de la Luna? Aunque pueda parecer un misterio, la respuesta es simple y sobre todo interesante. La explicación detrás de este fenómeno tiene mucha física detrás, si quieres conocerla sigue leyendo.

Empecemos por entender por qué es que podemos observar a nuestro satélite natural desde la Tierra. Esto se debe principalmente a su capacidad para reflejar la luz del Sol, mismo proceso que permite su visibilidad en el cielo nocturno. Sin embargo, la Luna no siempre se ve de la misma manera debido a las fases lunares. Estas fases son el resultado de la posición relativa de la Luna, la Tierra y el Sol, lo que afecta la cantidad de la superficie lunar que está iluminada por el sol desde nuestra perspectiva terrestre. A medida que la Luna orbita alrededor de la Tierra, su apariencia cambia, pasando por fases como la luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante.

¿Por qué siempre vemos una cara de la Luna?

Ahora bien, existe término comúnmente conocido como el «lado oscuro de la Luna», que se refiere a la cara de la Luna no visible desde la Tierra. Este término es en realidad un poco engañoso, ya que la Luna experimenta ciclos de luz y oscuridad en todas sus partes debido a su rotación sincronizada con la Tierra, lo que significa que un lado siempre está frente a nuestro planeta. Sin embargo, hay regiones de la Luna que permanecen en la sombra durante períodos prolongados debido a la falta de exposición directa al sol, como los polos.

Dicho de otra manera, imagina que estás bailando con un compañero, pero mientras giras a tu alrededor, también giras sobre ti mismo a la misma velocidad. Como resultado, siempre muestras la misma cara a tu compañero. De manera similar, la Luna órbita alrededor de la Tierra y gira sobre su propio eje al mismo ritmo, manteniendo una cara constante hacia nosotros.

Esto quiere decir que, la razón por la que solo vemos un lado de la Luna es su sincronización con la Tierra, un fenómeno conocido como bloqueo de mareas. Este bloqueo de mareas es un resultado directo de la gravedad terrestre, que ejerce una fuerza de frenado sobre la rotación de la Luna. Originalmente, la Luna giraba más rápido, pero la atracción gravitacional de la Tierra actuó como un freno, disminuyendo gradualmente su velocidad de rotación hasta que quedó sincronizada con su órbita. Este proceso ocurrió durante miles de millones de años y eventualmente dejó a la Luna atrapada en este patrón de rotación.

Dicho comportamiento no es exclusivo de la Luna, otros objetos en el sistema solar también experimentan bloqueo de mareas. Las fuerzas gravitacionales y las mareas juegan un papel importante en este proceso, resistiendo la rotación de los cuerpos celestes y eventualmente sincronizándolos con sus órbitas. Ahora, aunque siempre vemos la misma cara de la Luna desde la Tierra, parece inclinarse ligeramente hacia adelante y hacia atrás durante el mes lunar. Esto se debe a la combinación de su órbita elíptica y el hecho de que su eje de rotación no es perpendicular a su órbita. Como resultado, a lo largo del tiempo, podemos vislumbrar alrededor del 59% de su superficie desde nuestra perspectiva terrestre.

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¿Hemos estado en la otra cara de la Luna?

A lo largo de la historia de la exploración espacial, las misiones han priorizado el aterrizaje en la cara de la Luna que es visible debido a la necesidad de mantener una comunicación directa con la Tierra. No obstante, tanto astronautas como sondas espaciales han explorado y fotografiado el lado opuesto de la Luna. La misión Apollo 8, en 1968, fue la primera en orbitar la Luna y en 1959, la nave espacial Luna 3 proporcionó imágenes del lado oscuro.

Posteriormente, otras misiones Apollo también ofrecieron vistas de esta región. Misiones espaciales más recientes, como la misión Chang’e de China y la misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, han brindado imágenes detalladas y datos  adicionales del lado opuesto de la Luna. Por su parte, también se ha descubierto que la cara de la Luna que está oculta es diferente, siendo más brillante que la visible.

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